domingo, 22 de diciembre de 2024

LA TALLA LAMINAR EN LA PREHISTORIA RECIENTE

Juan Antonio Marín de Espinosa. Silex. Arqueología y difusión del patrimonio
LA TALLA LAMINAR EN LA PREHISTORIA RECIENTE
   El conocimiento de la producción de útiles líticos tallados en la Prehistoria reciente (IV-III milenio A.C), en concreto la producción laminar, es un elemento indispensable para la caracterización de aspectos económicos de una sociedad (Perlés 2012, Vaquer 2012).
Láminas de Grand Pressigny obtenidas mediante percusión indirecta. Neolítico final. Museo de Grand Pressigny (Indre et Loire, Francia) Foto: Marín de Espinosa.

   Experimentar consiste en probar a través de experiencias la validez de una hipótesis y obtener datos cuantitativos y/o cualitativos para facilitar su mejor contrastación (Pelegrin, 2011:31). La transmisión de estos conocimientos parte de cuestiones generales sobre los modos de vida del ser humano que son evaluadas y contrastadas a partir de los resultados experimentales, dotando a la disciplina de un carácter empírico.
   Los trabajos de investigación tecnológica suponen una apertura a fenómenos sociológicos asociados a nuevas formas de interacción entre grupos, su objetivo es la obtención de unos parámetros técnicos y estigmas que caractericen e individualicen las técnicas de talla.
Nódulo de sílex en posición primaria. Embalse de Valdeinfierno (Lorca, Murcia). Foto: Marín de Espinosa.
   
   El Congreso de Les Eyzies de Tayac (Francia) celebrado en 1964 supuso para los arqueólogos europeos la revelación de una técnica a manos de Donald Crabtree, y será a partir de los años 80 en la escuela francesa, cuando comience una renovación epistemológica en el análisis de desbastados laminares prehistóricos a partir del análisis tecnométrico y el método experimental (Binder y Pelegrin 1983; Gallet 1998; Pelegrin 1988,1997, 2002, 2006, 2012; Briois et al. 2005).
   Por otra parte, el tratamiento de datos tecnométricos y caracterización de estigmas de series experimentales mediante un tratamiento estadístico (Gallet 1998, Pelegrin 2006, Pelegrin y Morgado 2007), han establecido índices y características de una técnica concreta, generando un referente experimental.
Láminas procedentes del enterramiento colectivo de Cabezos Viejos (Archena, Murcia). Foto: Marín de Espinosa.
   A su vez, los análisis petrológicos de materias primas han permitido la identificación de las litologías explotadas generando criterios de diferenciación (Tarriño 2001, Mangado 2006, Sánchez et al. 2014, Fernandes et al. 2015) capaces de identificar la fuente de materia prima explotada.
   Contribuyendo desde dos ópticas a complementar la información de un útil prehistórico como elemento portador de una doble información tanto a nivel espacial como cultural (Mangado 2006:91).
   La presencia o ausencia de estigmas tecnológicos pueden proporcionar información importante para un diagnóstico y el reconocimiento de la técnica de talla empleada. De este modo, el objetivo de la experimentación es establecer unos parámetros técnicos generales que ayuden al prehistoriador al reconocimiento de las técnicas en el material arqueológico (Pelegrin 1991:122, 2006:42).
Núcleos y efectivos laminares procedentes del yacimiento Calcolítico de Puentes (Lorca, Murcia). Foto: Marín de Espinosa
   La aparición de artesanos especializados durante el Neolítico final y el Calcolítico, en la Península Ibérica necesita de unos conocimientos precisos fruto de una madurez técnica como resultado de un extenso aprendizaje, imprescindible para establecer un control de las posibles variables que originan un producto y el empleo de unos útiles determinados (Pelegrin 1999:126).
   Por tanto, la réplica de producciones especializadas en Prehistoria reciente dentro de protocolos experimentales se hace indisociable de la lectura tecnológica del referente arqueológico y la analogía experimental.
   Durante el desarrollo de las sesiones teórica y práctica, se expondrá al alumnado, un modelo de análisis del registro arqueológico a partir del estudio de los materiales asociados a producciones laminares del Calcolítico, que permita establecer datos empíricos que infieran en aspectos tecnoeconómicos de los grupos humanos en la Península Ibérica durante el III milenio a.C.


Bibliografía
Inizan, M.L. (2002). Tailler des roches par pression: émergence d’une technique, étapes de sa diffusion dans le monde. In Matériaux, productions, circulations du Néolithique à l’Age du Bronze, edited by Jean Guilaine, (pp. 33–46). Éditions Errance, Paris.
Inizan, M.L. (2012). Pressure débitage in the Old World: Forerunners, researches, geopolitics-handing on the Baton. In Desrosiers, P. M.(eds.), The Emergence of Pressure Blade Making. From Origin to Modern Experimentation. Springer, New York, (pp. 11-42).
Inizan, M.L. Roche. H., Tixier, J. (1992). Technology of Knapped Stone. Préhistorie de la Pierre Taillée 3. Cercle de Recherches et d’Etudes Préhistoriques, Meudon.
Mangado, X. (2006). El aprovisionamiento en materias primas líticas: hacia una caracterización paleocultural de los comportamientos paleoeconómicos, Trabajos de Prehistoria 63, 79-91.
Pelegrin, J. (1984). Systèmes Expérimentaux d’Immobilisation du Nucléus pour le Débitage par Pression. Préhistoire de la Pierre Taillée: 2 Économie du Débitage Laminaire, Cercle de Recherches et d’Études Préhistoriques, (pp. 105–116), Paris.
Pelegrin, J. (2002): La production des grandes lames de silex du Grand Pressigny, Matériaux, productions, circulations du Néolithique à l´Age du Bronze, Séminaire du Collage de France. Editions Errance, (pp. 131-148), Paris.
Pelegrin, J. (2011): Las experimentaciones aplicadas a la tecnología lítica. En A. Morgado, J. Baena y D. García (Eds.) La investigación experimental aplicada a la arqueología. Universidad de Granada, (pp. 31-36).
Pelegrin, J. (2006). Long blade technology in the OLd World: an experimental approach and some archaeological results, in APEL, J., KNUTSSON, K. (eds.), Skilled production and Social Reproduction - Aspects on Traditional Stone-tool Technology, (pp. 37-68), Upsalla, Upsalla University Press.
Perlès, C. (2012). Quand "diffusion" ne veut pas dire "interaction" Núm.: 5 Actes del Congrés Internacional Xarxes al Neolític, Rubricatum, 5, 539-546.
Tixier, J. (1967). Procédés d’analyse et questions de terminologie concernant l’étude des ensembles industriels du Paléolithique récent et de l’Epipaléolithique dans l’Afrique du Nord-Ouest. In Background to Evolution in Africa. Proceedings of a symposiuim held at Burg-Wartenstein, Austria 1965, J.D. Clark and W.W. Bishop (eds.), (pp. 771–820), Chicago University Press, Chicago.
Tixier, J. & Inizan, M-L. & Roche, H. (1980). Préhistorie de la Pierre Taillée 1: Terminologie et Technologie. Cercle de Recherches et d’Etudes Préhistoriques, Valbonne Cedex.
Vaquer, J. (2012). Réflexions sur échanges de biens matériels lithiques entre le midi de la France et le nord de la Péninsule Ibérique au Néolithique et au Chalcolithique. Congrés Internacional Xarxes al Neolític – Neolithic Networks Rubricatum., Revista del Museu de Gavà, 5, 565-574.

sábado, 14 de diciembre de 2024

EUROPA DURANTE EL SOLUTRENSE

Miguel Ardanuy Abad. Profesor-Tutor del Centro de la UNED de Barbastro. 


El frío y sus consecuencias en Europa durante el Último Máximo Glacial
Hace unos 22.000 años durante el Pleniglacial se alcanzó el máximo frío de la última glaciación. La temperatura media global bajó sobre 7º C con respecto a la actual, pero siempre en función de la latitud. En el norte las temperaturas bajaron mucho mas que en el sur, y en el interior continental disminuyeron mucho más que en las costas.
En Europa que es la parte del globo que nos interesa estudiar en este momento, la temperatura media continental pudo descender más de 15º C. Mientras en los trópicos la bajada de temperatura media fue de unos 5º C, pero fue intenso el cambio hidrológico y el del paisaje. Los períodos fríos fueron secos y con  la reducción de las precipitaciones  las grandes extensiones de selva fueron sustituidas por la sabana. Por ejemplo la extensión del Sahara fue mucho mayor que en la actualidad.
Durante el Pleniglacial, con el incremento del frío aumentaba el hielo en los continentes, se sustraía agua de los océanos y descendía el nivel de los mares. Con la máxima acumulación de hielo continental, el nivel de los mares bajó entre 120 y 140 metros con especto a la actualidad y como consecuencia grandes extensiones continentales hoy anegadas por las aguas quedaron al descubierto.
En el hemisferio norte la glaciación cambió el paisaje, los mantos de hielo y el suelo helado (permafrost) ocupaban permanentemente en invierno y en verano 27 millones de kilómetros cuadrados, el 40 % de las áreas continentales de Norteamérica y de Eurasia. 
Mantos de hielo en el hemisferio norte durante los períodos más fríos del Cuaternario (en blanco). Circulación superficial en el Atlántico (líneas blancas) y frente oceánico polar (línea roja). (Uriarte, 2009)

Los glaciales crearon dos enormes zonas ocupadas por hielos, una en Norteamérica, el manto Laurentino y otra al norte de Eurasia, el manto Finoescandinavo. El área de acumulación de hielo avanzaba en las épocas más frías hasta latitudes muy meridionales. El manto Finoescandinavo cubría Escandinavia y Finlandia. La máxima altura fue de unos 2.000 metros de espesor al norte del mar Báltico.
En dirección sur, los hielos cubrían el Báltico hasta Dinamarca y las llanuras del norte de Alemania y de Polonia, hasta el Berlín actual.
En dirección oeste, a través de la tundra, una llanura que hoy es el Mar del Norte, se pasaba del manto de hielo Finoescandinavo al manto de hielo Británico, que cubría parte de Gran Bretaña y casi toda Irlanda. El Canal de la Mancha se hallaba emergido y probablemente el Rin lo recorriera en su desembocadura. El descenso del nivel del mar hacía que una vasta extensión de la plataforma continental atlántica del noroeste de Francia y suroeste de Inglaterra estuviese emergida.
En dirección este, los límites del manto Finoescandinavo son todavía imprecisos. Los hielos alcanzan el norte de Siberia, pero no esta probado que en el interior continental alejado del Atlántico nevara tanto como para formar un casquete de hielo importante.
Un problema, todavía no dilucidado, es saber de dónde provenía la humedad suficiente para formar el enorme volumen de hielo acumulado con rapidez en los mantos continentales, especialmente en el Laurentino. 
Circulación durante la glaciación. A medida que masas de aire muy frío superficial (en punteado) son expulsadas hacia el sur desde el manto Laurentino y desde la región ártica, se crean flujos de retorno (líneas rojas) por sus bordes orientales que llevan hacia el norte aire cálido y húmedo, el cual suministra abundante nieve a los mantos de hielo. En la costa norteamericana del Pacífico, el relieve de las Rocosas (en marrón) facilita este retorno (fuente Leroux). (Uriarte, 2009)
Hay una teoría que prima la idea de que la humedad procedía de latitudes meridionales, incluso tropicales. Las aguas superficiales de las latitudes tropicales se mantuvieron cálidas o, incluso, en un primer momento aumentaron su temperatura. De esta manera aumentó el gradiente térmico meridiano, lo cual repercutió en un mayor transporte de humedad desde el Trópico hacia el Ártico. Durante la glaciación, al irse formando los grandes casquetes de hielo Laurentino y Finoescandinavo, el proceso de intercambio meridiano de masas de aire muy diferentes se agudizó. 

El Paleolítico Superior
El Paleolítico Superior comienza en el 40.000 BP y termina en el 10.000 BP aproximadamente, se caracteriza por la aparición en Europa del Homo Sapiens, en un territorio que sufre fenómenos climáticos glaciales con oscilaciones frías y calidas.
El pico del Máximo Glacial se establece sobre el 20.000 BP que es cuando el islandis alcanza su máxima extensión, cubriendo grandes superficies de los territorios septentrionales europeos que anteriormente hemos referido.   
Hacia el Sur, en la zona menos fría, los ecosistemas varían entre estepas y tundras combinadas con bosques de coníferas. En las zonas meridionales atemperadas por el Atlántico, se dan especies caducifolias y una vegetación mediterránea puebla la costa desde Gibraltar hasta los Balcanes. 
Bosque de coníferas. Ordesa, pirineo aragonés. 
Entre la fauna europea destacan las especies mas cazadas de herbívoros, el reno y el mamut, que llegan hasta las regiones del norte de la Península Ibérica y de Italia, estas dos son mas sensibles a los cambios climáticos que afectan a su nicho ecológico mas frío,  que el bisonte, caballo, el ciervo o el conejo, que ocupan nichos ecológicos mas atemperados. En espacios montañosos se desenvuelven, osos y felinos. 
Panel XXII de la Cueva de la Fuente del Trucho. Asque-Colungo (Huesca). Grabado de un oso.
Las culturas más representativas del Paleolítico Superior las establecieron Breuil y Peyrony a principios del siglo XX, a partir del estudio de la estratigrafía de las cuevas y abrigos del suroeste francés. Con el transcurso del tiempo y los nuevos datos aportados por las sucesivas investigaciones estas se han modificado o ajustado, aunque las secuencias básicas se mantienen (Muñoz, 2010).
El Paleolítico Superior en Europa se articula en tres grandes fases:
-          El P. S. Inicial: Auriñaciense y el Gravetiense.
-          El Paleolítico Superior Medio: Solutrense.
-          El Paleolítico Superior Final: Magdaleniense. 
Contexto cronocultural y subdivisiones del Paleolítico Superior. 
Muñoz, 2010 (modificado de E. García y S. Ripoll).
El Solutrense, su origen
El Solutrense es un periodo cultural del Paleolítico Superior en Europa occidental que se caracteriza por la brusca aparición de una serie de instrumentos líticos que se clasifican entre los más elaborados de este periodo: las puntas solutrenses.
El Solutrense para muchos investigadores siempre ha sido un misterio, en el aire han estado dos cuestiones, el lugar que ocupaba en el marco cronoestratigráfico y en el cultural, y su origen indígena o extranjero.
Lo que llamamos hoy Solutrense, fue descubierto hace siglo y medio aproximadamente en unos sitios del suroeste y este de Francia, Laugere-Haute y Solutré. Desde entonces y hasta ahora se mantienen para algunos investigadores las dudas sobre su origen, poniéndose en tela de juicio siempre la idea más sencilla, es decir, un desarrollo tecnológico in situ y manteniéndose las tesis de una invasión, bien del este de Europa o del norte de África (Straus, 2012).
Son tres las hipótesis más contrastadas que podemos tener en cuenta para explicar el origen del Solutrense y su expansión. La primera plantea que llega a Francia y España desde el este y centro de Europa a partir del Szeletiense, la segunda propone el origen Ateriense norteafricano y la tercera entiende que es una evolución en los sitios de las culturas precedentes del suroeste francés, de las que derivaría el Solutrense, siendo esta propuesta la que tiene mas aceptación hoy en día (Muñoz, 2010). 

Donde se desarrolla el Solutrense y en que condiciones
El Solutrense se desarrolla en Francia, la Cornisa Cantábrica y Cataluña (el llamado Solutrense Clásico), y en el resto de la Península Ibérica (Solutrense Extracantábrico o Ibérico) entre el 22.000 y el 17.000 BP.
Es un periodo sometido a un frío intenso y seco, el del pleniglacial, que produce grandes espacios abiertos y una fauna dominada por el reno. Climatológicamente abarca desde el final del Würm III y el principio del Dryas I, con breves atemperaciones en los interestadios de Laugerie y Lascaux. 
Cuadro general del cuaternario (Sanchidrian, 2005)
¿Cómo responden los solutrenses a la crisis?
  Straus llega a pensar que el fenómeno del Solutrense reflejó la suma de las respuestas humanas a la crisis, por eso tiene mucha importancia el refugio ecológico y humano del suroeste de Europa durante el último glacial, un espacio geográfico más cálido que permitió mejores condiciones para el desarrollo de la vida de las plantas y de los animales.
Comienzan en latitudes septentrionales donde el clima frío y seco era más intenso, y consistieron primero en la concentración demográfica en el sur de Francia y en la Península Ibérica, en zonas que proporcionaban, caza, abrigo, combustible y agua.
Responden los solutrenses con una carrera armamentística que les permita asegurar la muerte de los animales (Teoría de los artefactos líticos seguros. Bleed, 1986). Para ese fin utilizan nuevas tecnologías, encabezadas por las puntas, unos proyectiles, caros y frágiles, pero muy efectivos sobre todo cuando se utilizaban con otro invento suyo, el propulsor.
Cada grupo humano responde con estilos diferentes a esa necesidad de mejorar los proyectiles para hacerlos más efectivos y propiciar la caza, unos construyen las puntas de muesca, otros las puntas asimétricas, las romboidales, las de base cóncava o las de pedúnculo y aletas.  
Foto del Laboratorio de Estudios Paleolíticos de la UNED.
También comenzaron a utilizar la aguja con ojal y posiblemente las redes y las trampas, como atestiguan los restos hallados en yacimientos solutrenses de Levante, Portugal, el Cantábrico y Andalucía.
Otra respuesta para garantizar la subsistencia del grupo fue el uso de la caza  masiva de renos y caballos, tanto en Francia donde tenemos las evidencias de Dordoña y Solutré, como en la Península Ibérica.  
Dibujo de caza masiva en Solutré. Louis Figuier (1873)
Y quizás el incremento del arte rupestre en los territorios solutrenses fue también otra respuesta a la crisis, si lo relacionamos con los ritos para favorecer la caza, o con los de iniciación para transmitir información a los jóvenes, con una función ideológica o social para reforzar el espíritu de grupo, para responder a la situación tan difícil que los humanos se encontraron durante la crisis pleniglacial. 

La población de Europa en el Solutrense y sus relaciones
Actualmente se entiende que había varios centros de población humana en el suroeste de Europa en el pleniglacial, estas zonas pobladas estarían separadas por amplios espacios despoblados mas o menos en función de las condiciones climáticas y sobre todo de las precipitaciones a lo largo de mas de tres mil años del Solutrense.
Imaginamos que la población humana de Europa disminuyó como consecuencia de la crisis producida por el frío seco del Máximo Glaciar, viéndose obligados a ocupar las áreas donde las condiciones de vida eran más favorables, en ellas, los grupos solutrenses podrían haber sido numerosos obligados a concentrarse por la presión climática.  Estas áreas favorables son por ejemplo, el valle del Dordoña, la actual Bahía de Santander, el este de Asturias, Serinya en Gerona, Valencia, Málaga y la Estremadura portuguesa. 
El Solutrense en Europa. (Straus, 2012)
Las puntas en estas regiones, aunque con estilos diferentes tienen numerosas similitudes tecnológicas y artísticas,  que hacían de las variedades solutrenses regionales una unidad creada seguramente por las redes sociales, manifestadas por la difusión interregional de objetos y concepciones mentales para la fabricación de los mismos, sobre todo de puntas (Straus, 2012).
Las redes se manifiestan claramente en el Magdaleniense medio o superior, pero en el Solutrense tenemos ya indicios de la presencia de puntas de base cóncava posiblemente de origen asturiano y del oeste de Cantabria, en el este de Cantabria, País Vasco español y francés, y Pirineo francés, o la distribución de las puntas de pedúnculo y aletas desde el Parpalló en Valencia hasta la Estremadura portuguesa pasando por Andalucía oriental y occidental, y llegando hasta el Algarve según los últimos descubrimientos.
Recordemos que estamos viviendo tiempos de crisis en los que los contactos humanos son esenciales para el intercambio de información sobre la caza y las condiciones de vida de las diferentes áreas,  para la búsqueda de pareja mas allá de los grupos familiares y para reforzar la solidaridad entre grupos que permita el sustento en inviernos malos, cuando la caza se agota o mueren los mejores cazadores de la banda.
Para Straus: la seguridad social del Paleolítico consistía en las relaciones mantenidas entre bandas e incluso entre zonas ecológicas, y estas se manifiestan arqueológicamente en la forma de objetos donados de mano en mano o en ideas para copiar objetos lejos de sus lugares de invención pasadas de cerebro en cerebro, incluso por viajes (“aventuras” espirituales y sociales como las de los aborígenes australianos de presente etnográfico) a través de “las marcas” del mundo Pleniglacial.
La tecnología solutrense de las puntas líticas a retoque invasor, de muesca o de pedúnculo se extendió entre los grupos humanos que ocupaban las zonas habitables de Francia y la Península Ibérica de manera generalizada pero adquiriendo en cada una de ellas el estilo de puntas que hoy  reconoces en el registro arqueológico. 
Ejemplo de registro arqueológico. Photos 2, 3, 4: fragments de feuilles de laurier dans le carré Q4 
Le site des Maîtreaux. Après les fouilles de 2003 ci-dessus et ci-contre : fragments de feuilles de laurier sur les lieux de leur découverte. 2000.
Como hemos mencionado con anterioridad, y como ejemplo, hay puntas de muesca de tipo Cantábrico y puntas de pedúnculo y aletas levantinas en Portugal. Los contactos sociales existieron entre Portugal y la zona cantábrica y levantina, también entre el País Vasco español y Aquitania, y entre Cataluña y el Rousillon.
Posiblemente los territorios solutrenses se extendieron y se contrajeron en función de los cambios climáticos del Último Máximo Glacial. Lo manifiestan los yacimientos solutrenses al sur de la cuenca parisina de Francia y en el interior de la Península Ibérica en la región de Madrid-Guadalajara. La extensión de los territorios habitados por los solutrenses no se refuerza hasta las tibias mejoras a lo largo del Dryas I

El rápido final del solutrense
En Francia las puntas solutrenses desparecieron pronto, sobre unos 18000 años BP, según los datos aportados por J. Clottes, tal vez a raíz de una pequeña mejora del clima en el Estadio Groenlandia 2.
Fue el Badegouliense  el que tomo su lugar, aunque esta demostrado que a pesar de la desaparición de las grandes puntas foliáceas y de muesca hubo una continuidad tecnológica básica (Straus, 2012). El Badegouliense fue contemporáneo del Solutrense final en Iberia. Las ultimas puntas solutrenses del Cantábrico datan de unos 17.000 años BP y las de la España Mediterránea de unos 16.500 BP. 
A lo largo del Paleolítico Superior siempre hubo una alternancia entre conjuntos arcaicos y otros mas avanzados, y este fenómeno existía en paralelo con los cambios en la clase de los proyectiles.
Para Straus las preguntas que quedan en el aire son: ¿Por qué las puntas solutrenses fueron sustituidas progresivamente por azagayas de asta con o sin elementos laminares cortantes? ¿Por qué comenzó esta sustitución en el suroeste de Francia, luego en el cantábrico y para terminar en el mediterráneo?  
Harán falta más estudios sobre la subsistencia durante el último Máximo Glacial en Francia, Portugal y España para ampliar los existentes y poder contestar estos interrogantes.

Para Straus “el Solutrense es un periodo de contracción hacia el sur del mundo habitado y de innovación y supervivencia humanas en la Europa Occidental de la crisis climática del Pleniglacial; pero no significa una oleada de invasores venidos del este o del sur. Son europeos del oeste que tenían que enfrentarse con los difíciles retos de su tiempo; como es el caso hoy”

Bibliografía
Espacio Tiempo y Forma. Serie I, Prehistoria y Arqueología. Nº 5 (2012). De punta a punta. El Solutrense en los albores del siglo XXI. Consultado el 19 de mayo de 2014 en http://e-spacio.uned.es/revistasuned/index.php/ETFI

Le Maîtreaux. Un atelier de taille solutréen (2001). Consultado el 21 de junio de 2014 en http://lesmaitreaux.free.fr/occupation.htm

Ripoll, S. (Coord) (2010): Prehistoria I. Las primeras etapas de la humanidad. Editorial Universitaria Ramón Areces. Madrid. 

Sanchidrián, J. L. (2005): Manual de Arte Prehistórico. Ariel Prehistoria. Madrid. 

Straus, L. G. (2012): El Solutrense: 40 años de reflexiones por un arqueólogo Norteamericano. Consultado el 19 de mayo de 2014 en http://e-spacio.uned.es/revistasuned/index.php/ETFI/article/view/4768/10357 PDF

Uriarte, A. (2003). Mantos de hielo durante el último máximo glacial. Consultado el 1 de abril de 2014 en http://www.tiempo.com/ram/722/mantos-de-hielo-durante-el-ultimo-maximo-glacial/




lunes, 9 de diciembre de 2024

LA CAZA EN LA PREHISTORIA. LOS INICIOS DE LA ARQUERÍA

8. CENTRO DE LA UNED DE BARBASTRO. CURSOS DE VERANO 2015. DEL 29 DE JUNIO AL 3 DE JULIO: LA PREHISTORIA ARAGONESA. HOMENAJE A VICENTE BALDELLOU
Resumen sesión 8, jueves, 2 de julio de 2015. 
LA CAZA EN LA PREHISTORIA. LOS INICIOS DE LA ARQUERÍA.
Ponente: Francisco J. Muñoz Ibáñez. Profesor de Prehistoria UNED.
Durante las primeras fases del Paleolítico superior europeo, Auriñaciense y Gravetiense, la morfología de las puntas líticas cinegéticas está condicionada por el empleo del retoque abrupto y/o semiabrupto, en uno o ambos bordes, en hojas y hojitas estrechas y delgadas: hojita Dufour, punta de la Font-Ives o punta de la Gravette, por ejemplo. Estos tipos se insertarían en astiles de forma individual o por pares simétricos, aprovechando la superficie rugosa creada por el retoque abrupto para una mejor adherencia de los materiales adhesivos que las fijarían al astil. En el Gravetiense, la punta de la Font-Robert es el primer intento de crear un elemento de enmangue netamente destacado de la punta de proyectil, con un pedúnculo bastante largo en el eje central de la pieza, despejado mediante retoques directos y abruptos. Este pedúnculo permite la inserción de la punta en el extremo distal del astil, por lo que estaríamos ante otro modelo de punta de proyectil.
Figura A.- Puntas de aletas y pedúnculo y propuesta de enmangue en astil de flecha. Figura B.- Puntas de muesca de retoque abrupto y propuesta de enmangue en astiles de flecha.
En el Solutrense el instrumental cinegético cambia radicalmente y durante unos 5.000 años el empleo sistemático del retoque plano, invasor y, en la mayor parte de los casos, bifacial va a caracterizar las diferentes puntas de proyectil. Ninguna otra industria del Paleolítico superior de Europa occidental presenta tantos artefactos característicos en tan elevado número. Estas puntas también se insertarían en el extremo distal de los astiles, mediante un cajeado previo. Como ya hemos indicado, en el Solutrense superior aparecen diferentes modificaciones en la morfología de la base de las puntas para facilitar su sujeción.
Al final de este periodo y durante el Magdaleniense hay un abandono de las técnicas y tipos característicos del Solutrense, una vuelta a las tradiciones auriñacienses y gravetienses, relacionadas con las puntas de proyectil de retoque abrupto, y una progresiva reducción del tamaño del utillaje, que desembocará en los microlitos del Epipaleolítico. Los conjuntos industriales están marcados por la presencia de hojitas de dorso y puntas de retoque abrupto: punta Teyjat, punta de Laugerie-Basse o flechita, punta aziliense, punta de muesca de retoque abrupto, etc.
Por lo tanto, el instrumental lítico cinegético del Paleolítico Superior, salvo la punta de la Font-Robert y la mayor parte de las puntas solutrenses, se sustenta en proyectiles creados mediante retoques abruptos. Este hecho nos plantea algunos interrogantes:
-  ¿Por qué durante la mayor parte del Solutrense se abandona la tradición de proyectiles de retoque abrupto?
- ¿Por qué la PAP desaparece con el Solutrense superior evolucionado y reaparece en el Neolítico perdurando hasta la actualidad aunque realizada en otros materiales, lo que demostraría su idoneidad como punta para actividades cinegéticas o bélicas?
Algunos autores proponen que las puntas de retoque plano serían parte de una estrategia adaptativa a las nuevas condiciones paleoambientales que se crean en Europa occidental con el Último Máximo Glacial (LGM) y que tendrían como objetivo asegurar o aumentar las posibilidades de cobrar las piezas de caza. Sin embargo, las puntas foliáceas bifaciales con retoque plano son conocidas desde mucho antes, en el MSA africano, y aparecen en otros momentos del Paleolítico Superior en diferentes territorios como Siberia, India, Corea, Oceanía o Norteamérica.
La aparición de nuevos tipos y soluciones de engaste podría estar relacionada con nuevos sistemas de propulsión de proyectiles. La aparición de las puntas de retoque plano del Solutrense inferior y medio y la ruptura con la tradición técnica gravetiense podría ser explicada por la generalización del uso del propulsor. Sin duda, este tipo de piezas serían idóneas para ser lanzadas en astiles largos mediante esta técnica. La aparición de puntas solutrenses con diferentes modificaciones para facilitar su enmangue en el Solutrense superior estaría relacionada con la aparición del arco como nuevo sistema de propulsión de estos proyectiles.


sábado, 20 de julio de 2024

CIERVO CHIMIACHAS


       Estas fotografías del año 2006, reproducen la figura de estilo levantino de un ciervo solitario enjaulado en el Abrigo de Chimiachas; una covacha ubicada en el barranco que lleva su nombre a unas tres horas de camino desde Alquezar. Un recorrido muy recomendable con unos paisajes espectaculares del Somontano de Barbastro.
 La pintura es realista como corresponde al Arte Levantino, el autor utilizó en su confección una gama de colores que van desde el rojo al ocre. Esta trazada con gruesas líneas que definen su figura y luego relleno su interior con tintas planas. Su contorno repintado para darle la forma que buscaba el artista, parece tosco pero no lo es, el conjunto es grácil y da vida a este ciervo de pequeño tamaño pero grande, si lo comparamos con otras representaciones de Arte Levantino.  
 Solo quiero que disfruteis contemplandolo, nada más, por eso las fotos estan sin retocar tal cual las saqué, las palabras sobran por completo.


  Cuando llegas al abrigo buscas el ciervo y no lo encuentras, después de trancurrido un rato y con tus pupilas adaptadas a los ocres del fondo de la cavidad, ves su figura que al principio pasaba desapercibida. 


     Y es que nuestros ancestros respetaban tanto a los animales que les daban la vida, como al entorno en el que se movian. El ciervo esta fundido con el paisaje y forman un solo cuerpo. 

      
       Desde este punto de vista vemos como forma parte de la pared que no ha sido preparada, el lienzo y la pintura son solo uno. 


        No se aprecia de frente, pero el ciervo es cóncavo, como el fondo de la covacha que lo alverga. El agua de la lluvia discurre por la pared y lo diluye por arriba y por abajo con la tierra mojada que el agua proyecta. 


  Me permito la licencia de ampliar este recorte de la cornamenta del ciervo para admirar los gruesos trazos que la conforman, que parecen continuación del contorno del animal. Con mucha pintura y línea decidida el autor ha pintado estas rayas gruesas que dan una idea clara del poderío del bicho.
   No hay palabras para describirlo. Recuerdo que hace unos años Matilde Muzquiz (Profesora de dibujo y artista; con su marido y un equipo pintaron la neocueva de Altamira), nos decía al ver el dibujo de un ciervo pintado por ella. "Ves mi ciervo, esta bien representado es como el original, verdad, pero a diferencia de los que ellos han pintado, el suyo vive y el mío esta muerto". Con esas palabras Matilde reflejaba la admiración que sentía por los artistas prehistóricos y por su obra con alma. Desde su punto de vista de pintora contemporánea, entendía la obra y profundizaba no solo en el aspecto formal sino en como había sido plasmada. Recomiendo que leáis su tesis doctoral sobre el techo de los polícromos de Altamira, es un trabajo excepcional y de agradable lectura. Se puede bajar en PDF. http://biblioteca.ucm.es/tesis/bba/ucm-t14857.pdf

         Barbastro, 2 de abril de 2015

sábado, 29 de junio de 2024

TODAVIA NO HAY EVIDENCIA ARQUEOLÓGICA DE QUE LOS NEANDERTALES CREARON ARTE RUPESTRE EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

Respuesta al artículo publicado en Science por Hoffmann et al. (2018), donde afirma que las pinturas más antiguas en cuevas de la Península Ibérica se crearon hace unos 65.000 años. Suscrito por 43 investigadores. 
Randall White, Gerhard Bosinski, Raphaëlle Bourrillon, Jean Clottes, Margaret W. Conkey, Soledad Corchón Rodriguez, Miguel Cortés-Sánchez, Marco de la Rasilla, Brigitte Delluc, Gilles Delluc, Valérie Feruglio, Harald Floss, Pascal Foucher, Carole Fritz, Oscar Fuentes, Diego Garate Maidagan, Jesús González Gómez, Manuel R. González-Morales, María González Pumariega Solís, Marc Groenen, Jacques Jaubert, Elena Man Estier, María Aránzazu Martínez-Aguirre, María- Ángeles Medina-Alcaide, Oscar Moro Abadía, Roberto Ontañón, Patrick Paillet, Stéphane Petrognani, Romain Pigeaud, Geneviève Pinçon, Frédéric Plassard, Sergio Ripoll López, Olivia Rivero Vilá, Eric Robert, Aitor Ruiz-Redondo, Juan F. Ruiz López, Cristina San Juan-Foucher, José Luis Sanchidrián Torti, Georges Sauvet, María Dolores Simón-Vallejo, Gilles Tosello, Pilar Utrilla, Denis Vialou, Mark D. Willis.
Cedido por Sergio Ripoll López. Es profesor titular de Prehistoria de la UNED. 


Resumen: Un artículo publicado en Science (Hoffmann et al, 2018) afirma que las pinturas más antiguas en cuevas ibéricas se crearon hace unos 65.000 años. Sin considerar la posible sobreestimación de estas fechas obtenidas por datación U-Th de costras de calcita superpuestas en las pinturas, los autores de este estudio concluyen que los neandertales fueron los primeros artistas, durante mucho tiempo antes del homo sapiens. Sin embargo, datos arqueológicos fiables recuperados durante los últimos cien años de depósitos estratificados, así como una serie de dataciones en pinturas con C14, crean serias dudas sobre esta conclusión. Aquí presentamos observaciones y argumentos que cuestionan la propuesta de que un signo rectangular en la cueva de La Pasiega, unas manos en negativo en la cueva de Maltravieso y estalagmitas pintadas de rojo en la cueva de Ardales fueron hechas por neandertales 20.000 años antes la llegada de los humanos modernos a Europa occidental.
Aclaraciones: el método U-Th de datación de la calcita que recubre las pinturas prehistóricas, requiere varios supuestos. El principal es que la calcita se comporta como un sistema cerrado (es decir, sin intercambio externo de materiales). Sin embargo, si el sistema está abierto y permite alguna pérdida de uranio, la edad puede sobreestimarse drásticamente. Sugerimos que este intercambio externo podría explicar la edad de 65 ka encontrada para las muestras extraídas de las cuevas ibéricas prehistóricas. La fecha de 65 ka y, por lo tanto, la hipótesis de un "arte neandertal", son contrarias a gran cantidad de investigaciones arqueológicas de las pinturas, bien documentadas, con datos estratigráficos y con datación directa por C14. Estos datos unidos indican que las representaciones pintadas paleolíticas más antiguas no son mayores de 40 ka. Las explicaciones y observaciones presentados aquí, son críticas con los argumentos planteados por Hoffman sobre los orígenes y evolución de las representaciones gráficas prehistóricas.
Palabras clave: arte rupestre paleolítico, datación uranio y torio, sistema abierto, sobreestimación de la edad, arte neandertal.
Introducción
Basado en la datación con uranio-torio (U-Th) de los depósitos de calcita que recubren pinturas en tres cuevas españolas que detallamos, Hoffmann et al. (2018) han planteado, que un signo rectangular en La Pasiega (Cantabria), unos registros de manos en Maltravieso (Cáceres) y las huellas rojas en estalagmitas de los Ardales (Málaga), tienen al menos 65.000 años de antigüedad. En consecuencia, afirman que los neandertales fueron los autores del primer arte figurativo en Europa. Esta propuesta es alarmante para muchos arqueólogos (Pearce y Bonneau, 2018) debido a las múltiples fuentes de error inherentes a este método de datación, en particular a la lixiviación del uranio, cuya consecuencia es una sobreestimación en la muestra de edades (Plagnes et al., 2003; Scholz et Hoffmann, 2008; Pigeaud et al., 2010: Borsato et al., 2013; Valladas y col., 2017). Sorprendentemente, Hoffman et al., no poner en tela de juicio estas posibles fuentes de error.
Los resultados presentados por Hoffmann et al., son especialmente impactantes, ya que contradicen un número de supuestos basados en más de cien años de investigación sobre el registro arqueológico del neandertal y del humano moderno. Los autores parecen abandonar todo el razonamiento acumulado basado en el conocimiento arqueológico, para depositar toda su confianza en mediciones fisicoquímicas. Esta actitud es aún más desconcertante dado que algunos de los coautores han criticado previamente “los abusos interpretativos derivados de la aplicación acrítica de los métodos analíticos de la -ciencia dura- al estudio del fenómeno del arte rupestre paleolítico” (Alcolea-González et González-Sainz 2015: 1). Las dataciones absolutas por estos métodos ciertamente han modificado algunas de nuestras ideas sobre la cronología del arte rupestre en Europa, pero estos métodos (incluida la datación U-Th) no están exentos de problemas.
Los métodos y el razonamiento subyacente a esta investigación recientemente publicada reflejan los de Pike et al. (2012). El título de su proyecto de la National Geographic Society "Datación U-Th de Pinturas rupestres paleolíticas en Europa: en busca del arte más antiguo de Europa", es revelador. El objetivo parece que no es resolver espinosas preguntas arqueológicas y paleoetnográficas, sino utilizar la datación U-Th de concreciones de calcita para obtener las fechas más antiguas posibles. En consecuencia, de las 54 muestras fechadas por Pike et al. (2012) dos tercios del total se encuadran en el Holoceno, no sorprende dado que la calcita se deposita en períodos húmedos, mucho tiempo después del acto de pintar. Solamente un tercio de las muestras dan fechas del paleolítico superior y solo una (41.400 BP para una mancha roja en el Castillo) podría corresponder al musteriense, lo que lleva a los autores a afirmar que, “no se puede descartar que las primeras pinturas fueran expresiones simbólicas de los neandertales”. De una gran cantidad de fechas ampliamente dispersas, solo se selecciona la más antigua para justificar el señuelo de un origen anterior al paleolítico superior para las pinturas rupestres.
En el artículo de 2018, es remarcable que la única fecha retenida para La Pasiega C es la de 64.860 BP, elegida entre 20 fechas mucho más recientes (tabla 1 y figura 1). No se considera la posibilidad de que esta fecha atípica pueda ser obtenida por lixiviación de restos de uranio, debido a las condiciones hidrológicas locales.
En realidad, muy a menudo, la calcita puede comportarse como un sistema abierto, ya sea continuamente o periódicamente. Por ejemplo, Scholz y Hoffmann (2008) mostraron que un piso estalagmítico en una cueva austriaca, reveló una fuerte anomalía en solo unos pocos milímetros, lo que llevó a la estimación de una edad esencialmente infinita (fuera de rango) resultante de un sistema brevemente abierto. Un sistema abierto puede resultar de la lixiviación de uranio debido a su solubilidad en agua o a la recristalización de aragonita en calcita (Lachniet et al., 2012). Estos fenómenos implican una simultánea disminución de la concentración de uranio. El hecho de que la concentración de uranio sea particularmente baja, en el caso de las muestras que dieron las fechas más antiguas en las tres cuevas españolas, casi con certeza, indica un sistema abierto (ver Tabla S4 en Hoffmann et al. 2018, materiales complementarios).
La falta de discusión científica de Hoffmann et al. (2018) basada en la arqueología, nos llevó a realizar una revisión de la totalidad de los datos disponibles, centrándonos en particular en los signos rectangulares y representaciones de manos. Para evitar distracciones, dejamos de lado la cuestión del simbolismo neandertal y de las capacidades cognitivas, a favor de un examen minucioso de la arqueología y la geofísica, hechos y observaciones. No hace falta decir que, si la datación de 65 ka es espuria, el reclamo de la autoría neandertal desaparece, sin prejuzgar si los neandertales eran capaces o no de tal comportamiento.
Conocimientos arqueológicos actuales
Sabemos por la arqueoestratigrafía y las muchas fechas obtenidas por diversas técnicas (C14, termoluminiscencia, OSL), que la "transición" de los neandertales a los humanos modernos se produjo en unos pocos milenios. En Europa occidental, las últimas fechas musterienses se encuentran entre 41 y 39 ka (Higham et al., 2014) y las fechas más antiguas para el auriñaciense son entre 43 y 41 ka, en Geissenklösterle en el Jura de Suabia (Higham et al., 2012). En el sur de la Península Ibérica, la “transición” es probablemente anterior a 42 ka (Wood et al., 2010).
Con respecto a las prácticas simbólicas, sabemos que los neandertales hicieron líneas incisas en hueso (Lorblanchet, 1999; Majkić, 2017; para una síntesis para Europa del Este). Documentado las intervenciones en cuevas, son muy raras. Se puede citar el posible grabado en piedra caliza en la cueva de Gorham (Rodríguez-Vidal et al., 2017) y las digitaciones en la cueva de La Roche-Cotard (Marquet et al., 2014). Pero ningún sitio musteriense ha revelado nada comparable al arte figurativo que se desarrolla alrededor de 40.000 BP en el Jura de Suabia (Floss, 2017), alrededor de 36.000 BP en la Cueva Chauvet (Quiles et al., 2016) y alrededor de 38.000 BP en el Vézère valle del suroeste de Francia (Bourrillon et al., 2017; White et al. 2012, 2017). Hay amplio consenso de que "el arte figurativo comienza en el momento en que los humanos modernos pueblan el planeta" (Lorblanchet, 1999: 265). Una "explosión artística" tuvo lugar en Europa cerca de 40 ka (Blanco 2000). Cualquier duda restante se refiere a un período muy corto de aproximadamente 42-40 ka cuando los últimos neandertales parecen haber coexistido con los primeros auriñacienses, aunque no hay interestratificación conocida (Bar-Yosef y Bordes, 2010).
No hace falta decir que este esquema cronológico se basa en la datación más reciente con C14, que puede ser mejorado y modificado a medida que avanzan las técnicas de radiocarbono. Sin embargo en el estado actual del conocimiento, las fechas U-Th son demasiado sensibles a las causas de error, al poner en duda una muestra de referencias arqueológicas basadas en cientos de sitios estratificados y fechas absolutas obtenidas durante décadas de investigación (Petrognani, 2013). Hoy existen más de 130 fechas directas del C14 para pinturas en cuevas y refugios decorados. Ninguna de esas imágenes pintadas y grabadas datan de más de 38.000 BP, aunque la datación del C14 ahora es capaz de alcanzar los 50.000 BP (Cottereau et al., 2007). Claramente, si se dataran pinturas por radiocarbono antes de 40.000 BP, tendríamos que tomarnos en serio la posibilidad de que fueran obra de los neandertales.
Las estalagmitas coloreadas de rojo de Ardales
En la cueva de Ardales (Málaga), las marcas rojas en los pliegues de una columna de estalagmitas datan de entre 40 y 65 ka por U-Th. Según los autores estas marcas corresponden a una fase inicial prefigurativa en el arte rupestre prehistórico, tal como ya lo habían propuesto para la Cueva del Castillo (Pike et al., 2012), atribuyendo así a los neandertales una capacidad simbólica limitada.
Es de destacar que las manchas rojas amorfas pueden resultar de gestos involuntarios (Medina-Alcaide et al., 2017). Mientras que, en Ardales, estos puntos no van acompañados de representaciones figurativas en la misma parte de la cueva, en Nerja, otra cueva malagueña, manchada de rojo, las estalagmitas generalmente se integran con animales, como en el caso de una cierva roja y un íbice en un espacio llamado Los Órganos. El suelo de este espacio estrecho esta datado con C14 en 24.140 ± 140 BP (Beta-277744) (Sanchidrián et al., 2013).
En Ardales, el hecho de que el U-Th arrojó fechas que van de 40 a 65 ka es visto por los autores como evidencia, en la misma columna de estalagmitas de una tradición cultural continua que dura 25.000 años (Hoffmann et al., 2018: 915). La hipótesis de fechas erróneas parece mucho más probable.
El lugar en la arqueología de los signos rectangulares de La Pasiega
Se obtuvieron más de 20 fechas U-Th para La Pasiega. La mayoría son recientes, algunas correspondientes al paleolítico superior, algunas más tarde. Se obtuvo una sola fecha atípica de 65 ka para el lado izquierdo de una sección rectangular en el panel 78, mientras que el lado derecho del mismo rectángulo produjo una fecha de menos de 3,1 ka (Fig. 2). Hoffmann et al. (2018) no producen ningún estudio geoquímico y petrográfico que pueda explicar cómo una concreción que es tan pequeña y tan blanca como las que la rodean, podría ser mucho más antigua que las demás.
Ni siquiera se considera la posibilidad de que la aragonita esté presente en algunas de sus muestras. Se sabe que la recristalización de la aragonita en calcita puede provocar una pérdida de uranio en la calcita neogénica que conduce a una sobreestimación de la edad U-Th (Lachniet et al., 2012). La aragonita es fácil de identificar por micromorfología o microscopía de epifluorescencia (Ortega et al., 2005) y fue identificada por espectroscopía Raman en tres de las muestras analizadas en la galería de los discos rojos en la cueva de El Castillo (D’Errico et al., 2016, información suplementaria, tablas S6, S7 y S8). Debido a la antigüedad obtenida en una muestra de La Pasiega, sería posible plantear la hipótesis de una calcitización o sustitución de la calcita por aragonita que podría explicar esta excepciona antigüedad.
El ordenamiento estratigráfico de las fechas U-Th obtenidas en la Pasiega es considerado por los autores como prueba de un sistema cerrado. Sin embargo, este argumento es problemático porque la edad mínima de la capa más externa es 50.5 ka, poco diferente de la capa más profunda (64.8 ka). Lo que haría esperar una edad mucho más reciente para la capa externa si el crecimiento hubiera tenido lugar hasta tiempos recientes en un sistema cerrado. ¿Por qué el crecimiento se detendría en 50 ka cuando las concreciones cercanas comenzaron su crecimiento después de 12 ka? Una evaluación geomorfológica y paleoclimática debe preceder a cualquier campaña para datar con U-Th.
¿La fecha de 65 ka es fiable a la luz de los conocimientos arqueológicos actuales? Los signos rectangulares constituyen una familia muy diversa de formas, presentes en toda la zona Franco-Ibérica. El análisis estadístico nos permitió distinguir un grupo caracterizado por una división tripartita del signo (Sauvet et al., 2017b). Las fechas disponibles sitúan la mayoría de estos signos tripartitos en el Magdaleniense. Los de Altamira han sido fechados directamente por C14 en 15.440 ± 200 BP (GifA-91185), y los de la cueva de Las Chimeneas en la misma colina, en 13.940 ± 140 BP (GifA-95230) por datación de una línea dentro del panel de los cuadriláteros. Claramente, el panel 78 de La Pasiega pertenece a esta categoría de signos.
Se requiere un estudio completo del panel 78 de La Pasiega C (Fig. 2) antes de aceptar que la muestra rectangular fue hecha por neandertales. Un estudio de todas las marcas antropogénicas debe ser realizado de acuerdo con los métodos actuales de estudio de arte rupestre (Fritz y Tosello, 2007) para conocer las técnicas y la secuencia de las líneas. Dicho trabajo debe ir acompañado de un estudio hidrológico y geomorfológico para reconstruir toda la historia del muro antes y después de las pinturas. En consecuencia, podríamos saber si los zoomorfos incompletos dentro del cuadrilátero se hicieron antes que el marco de su alrededor, como sugirió el primero de los investigadores (Breuil et al., 1913: 24). Tal conocimiento es esencial para probar la hipótesis de un trabajo de los neandertales.
Durante todo el Paleolítico Superior, hay una asociación frecuente de signos rectangulares y animales, por ejemplo, en Cosquer, en La Pasiega A, en el Castillo, en Lascaux y en Gabillou (Fig. 3). En esta misma galería C de La Pasiega, hay obras magdalenienses: un bisonte y una cabra montesa, ambos negros y datados respectivamente en 12.460 ± 160 (GifA-98165) y 13.730 ± 130 BP (GifA-98166).
Aceptar que el signo cuadrangular tripartito de La Pasiega y los animales dentro de él, podrían ser el trabajo de los neandertales, supondría una continuidad cultural y simbólica por más de 50.000 años entre diferentes grupos humanos que apenas habían tenido tiempo de encontrarse el uno al otro. En resumen, una sola fecha aislada separada de su contexto arqueológico, conduce a las más quiméricas interpretaciones.
Las huellas negativas de manos en la arqueología de las cuevas franco-ibéricas
Las huellas negativas son uno de los temas más emblemáticos de todo el arte parietal paleolítico. A menudo asociadas en los mismos paneles con figuras de animales, su cronología, basada en múltiples fuentes de datos, ha sido muy bien establecida a lo largo de los años (Jaubert, 2008; Feruglio et al., 2011; Floss y Ostheider, 2013). En la cueva de Cosquer, cinco de esas manos fueron fechadas directamente por C14 entre 24.840 y 27.740 BP (≈ 28.840-31.440 cal BP) (Clottes et al., 2005; Valladas et al., 2017a).
Del mismo modo, en otros lugares, el registro de fechas radiométricas obtenidas para la vecindad inmediata de huellas de manos negativas confirma un origen gravetiense para la mayoría de ellas: 6 manos que rodean a los caballos manchados de Pech-Merle: 24.640 ± 390 BP (≈ 28.700 cal BP) (GifA-95357) (Lorblanchet et al., 1995); un fragmento de hueso cerca de las manos negras en Gargas: 26.860 ± 460 BP (≈ 30.950 cal BP) (GifA-92369) (Clottes et al., 1992) en un contexto gravetiense vinculado a la fabricación de pigmentos (Foucher et al., 2010-2011); una mano roja tocando la espalda de un mamut en la cueva Chauvet: 26.340 ± 330 BP (≈ 30.500 cal BP) (GifA-101468) (Feruglio et al., 2011). En La Fuente del Trucho (Huesca, España), la totalidad de las pinturas en la cueva, incluidas 8 huellas negativas, ha sido fechado por U-Th, con edades mínimas, compatibles con gravetiense, que van entre 24.3 y 31.2 ka (Hoffmann et al., 2016: 53). En este caso, los resultados coinciden completamente con la evidencia arqueológica, haciéndolos aún más creíbles.
La Fuente del Trucho (Huesca). Los resultados U-Th coinciden con la evidencia arqueológica
Otras huellas de manos negativas en contextos del paleolítico superior datan con C14 entre 23 y 30.000 BP (≈ 27,500-34,000 cal BP), se pueden citar: la Grande Grotte d'Arcy, Tibiran, Les Fieux, Roucadour, Les Merveilles, Vilhonneur, Le Moulin de Laguenay, La Fuente del Salín, La Garma, Ardales (Doña Trinidad), etc. Finalmente, una huella negra negativa en una losa de piedra caliza fue encontrada en un nivel gravetiense en Abri Labattut en el SO de Francia (Delluc y Delluc, 1991).
Esta muestra grande y coherente de datos temporales para huellas negativas, obtenida por múltiples técnicas de datación, proporciona un rango cronológico relativamente bien definido. El peso de estos datos, hace más improbable, la edad mínima con U-Th de 66.700 años atribuida a una huella negativa de Maltravieso. Una vez más, esta fecha se elige entre fechas muy dispersas encontradas a pocos centímetros de distancia. Crea más dudas el hecho de que la cueva española contiene huellas de manos con dedos acortados que no tienen equivalente, excepto, en el gravetiense en Gargas y Tibiran (Altos Pirineos) en el lado francés de los Pirineos y en el lado español, en La Fuente del Trucho y Cudón. Este motivo excepcionalmente raro parece restringido a un corto período de tiempo.
Suponer que las técnicas complejas que implican la preparación de pintura líquida y la proyección alrededor de una mano con dedos deliberadamente escorzados, para plasmar la huella en la pared podría haber sido transmitida por poblaciones bioculturales muy diferentes durante 40.000 años, nos parece mucho menos probable que la hipótesis de un sistema abierto, que explique las fechas atípicas tanto en La Pasiega como en Maltravieso.
La necesidad de confirmar las fechas U-Th por otros métodos
Controlar las diferentes causas de la alteración posdeposicional de los velos de calcita, es esencial, para aplicar métodos independientes a las mismas muestras (Pons-Branchu et al., 2014; Sauvet et al., 2017a). El Laboratorio de Ciencias Climáticas y Ambientales en Gif-sur Yvette ha llevado a cabo dicha investigación recientemente (Quiles et al., 2014; Sanchidrián et al., 2017; Valladas et al., 2017b). Los resultados son inequívocos al mostrar que los delgados velos de calcita en las paredes de las cuevas son especialmente susceptibles a la lixiviación de uranio. El método del laboratorio consistió en fechar las mismas muestras por dos métodos diferentes e independientes, acoplamiento U-Th y datación C14 del carbonato en la misma concreción muestreada. Una de las muestras analizadas muestra una edad de 60.276 BP por U-Th y 33.769 - 27,491 cal BP con C14, dependiendo del nivel de carbono muerto utilizado en el cálculo (Valladas et al., 2017b).
La diferencia de 26.500 – 32.800 años entre los dos métodos, solo puede explicarse por un sistema abierto. Sin embargo, otra muestra nos proporciona buena correspondencia entre los dos métodos, lo que implica que, en este segundo caso, el sistema permaneció cerrado. En suma, los resultados U-Th pueden ser interesantes y valiosos siempre que se validen de forma independiente. En ausencia de tal confirmación, los resultados siguen siendo especulativos y poco convincentes.
Se ha sugerido el uso de un tercer elemento, el protactinio (Pa), para probar si el sistema había estado parcialmente abierto. Más complicado de aplicar, el sistema U-Th-Pa, sin embargo ofrece un medio eficaz para evaluar la pérdida o ganancia de uranio a lo largo de la historia del material datado (Cheng et al., 1999; Dickin, 2018).
Una posibilidad adicional es unir U-Th y la datación por termoluminiscencia (TL). En la Garma (Cantabria) una hebra de calcita que recubre un íbice rojo fue fechada por estos dos métodos (González Sainz, 2003). Tres fechas U-Th oscilan entre 26.000 y 28.800 BP, mientras que la TL da una edad de 34,200 ± 3850 BP. La precisión de TL es mediocre, pero los resultados no contradicen significativamente las fechas U-Th, que parecen aceptables en este caso.

Conclusiones
Se pueden sacar cinco conclusiones.
1)   Como muchos estudios han demostrado, los resultados del U-Th son sensibles a la lixiviación de parte del uranio, lo que lleva a una sobreestimación de la edad. Por ejemplo, en la cueva Mayenne-Sciences (Mayenne), la datación en U-Th de la capa más reciente de calcita cerca de un bisonte pintado, ha producido una fecha de 54.800 ± 585 años, en total contradicción con la edad gravetiense de pinturas en negro datadas con C14 en 24,220 ± 850 BP (GifA-100647) y 24,900 ± 360 BP (GifA-100645) (Pigeaud et al., 2010). Los autores de este estudio consideran que la fecha U-Th es excesivamente antigua, resultado de la lixiviación de parte del uranio (movilización secundaria de uranio).

2)   La conciencia de esta importante fuente de error impone un protocolo mediante el cual los valores obtenidos por el U-Th, para ser creíbles, deben verificarse con otros métodos independientes y siempre que sea posible con los resultados obtenidos por otros laboratorios en la misma muestra.

3)   Bajo ninguna circunstancia se deben aceptar edades de hasta 65-70.000 años, para trabajos de arte parietal basados únicamente en fechas U-Th sobre calcita suprayacente. Tales fechas están en contradicción con abundantes datos arqueológicos rigurosamente fechados con C14. Curiosamente, los neandertales ocuparon la cueva de Bruniquel (Tarn-et-Garonne) construyendo estructuras complejas de estalagmitas, pero sin dejar rastro de actividad gráfica (Jaubert et al., 2016).

4)   El contexto arqueológico y el razonamiento deben ser parte del proceso. Una lectura atenta de los paneles arqueológicos que se datan, debería detener aseveraciones como la de La Pasiega, donde dos lados opuestos de la misma forma geométrica, se aceptan como pintados con más de 60.000 años de diferencia, en ausencia de una explicación geológica de la datación U-Th de esta anomalía.

5)   En cada caso, los estudios geomorfológicos y paleoclimáticos deben acompañar tales afirmaciones basadas en fechas U-Th de gran antigüedad, para dar cuenta del posible hiato de crecimiento de la calcita y la aparente discrepancia con las dataciones de concreciones muy cercanas.

Las causas de error hasta ahora demostradas por numerosos estudios y las expectativas de nuevos resultados obtenidos por otros métodos, hacen que las fechas planteadas de alrededor de 65.000 años para las pinturas prehistóricas en las cuevas ibéricas, y como consecuencia, su atribución a los neandertales, deben ser tratadas con extrema precaución. Las fuentes de error conocidas, pueden resultar a menudo adversas para la sobreestimación de edades U-Th, por lo que es prematuro y científicamente injustificable, el comenzar una profunda revisión de la historia de la humanidad y de la evolución de lo simbólico, basada únicamente en la datación de algunas expresiones gráficas en tales fechas. En resumen, todavía no hay evidencia arqueológica de que los neandertales crearon arte rupestre en la península Ibérica.

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Traducción Google & Ardanuy, M. (abril 2020)

ABRIGO DEL FORAU DEL COCHO. ESTADILLA

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ARTE RUPESTRE EN ARAGÓN (1998-2018)* CATÁLOGO DE YACIMIENTOS DE HUESCA (110-111), por Manuel Bea Martínez (Coordinador) *Editado por el De...