martes, 18 de agosto de 2026

EVOLUCIÓN TECNOLÓGICA Y FUNCIONAL DE LAS PUNTAS DE PROYECTIL SOLUTRENSES*

Ignacio Martín Lerma. Profesor del Dpto. de Prehistoria. Universidad de Murcia.

*Esta conferencia está basada en el estudio que presentamos en el Congreso Internacional: El Solutrense (Velez Blanco, 2012): Gibaja Bao, J. F., Muñoz Ibáñez, F. J., Gutiérrez, C., Márquez, B., & Martín Lerma, I. (2013). Las puntas solutrenses: de la tipología a los estudios funcionales. Espacio, Tiempo y Forma, (5), 491–506.

Las puntas solutrenses son por antonomasia uno de los elementos más definitorios del Paleolítico superior. Este interés por un tipo de instrumento tan bien diseñado, cuya lectura nos remite a un alto conocimiento de las técnica de talla, han provocado la atracción de los investigadores hasta el punto de realizas detalladas y continuas seriaciones cronológicas en base a la forma de las puntas y la tecnología aplicada en su elaboración. Son innumerables las contribuciones científicas que han sido publicadas alrededor de ellas, especialmente por el hecho de constituir un “fósil director” con el que apostillar una cronología relativa al contexto/nivel arqueológico al que están asociadas.
Por lo tanto, es más que evidente que los estudios morfológicos han tenido y tienen un protagonismo preponderante a la hora de hablar de las puntas solutrenses. Los distintos morfotipos definidos han sido el nexo de unión para establecer seriaciones cronológicas, distribuciones en el espacio de yacimientos en los que aparecen determinadas puntas e incluso desde una perspectiva diacrónica y sincrónica hablar del origen de las comunidades que las elaboraron y de su conexión entre ellas. Todas estas cuestiones han llenado y siguen llenando páginas y páginas en revistas, libros y congresos (Ripoll 1994, Zilhao 1994, Straus 2001).
A las citadas perspectivas de carácter morfológico, se le han unido en los últimos años análisis más completos y refinados centrados en el origen de las rocas explotadas, los modos de aprovisionamiento y los sistemas técnicos vinculados con su elaboración. Hasta hace bien poco muchas de las propuestas sobre la procedencia de las materias primas líticas empleadas en la producción del utillaje no se realizaban en base a analíticas petrográficas o químicas, sino que se construían al amparo de los conocimientos que se tenían del entorno en el que los investigadores trabajaban. Es el caso, de los trabajos de J. Zilhao (1997) para la Estremadura portuguesa o M. Rasilla (1989) y L.G. Strauss y M.R. González (2009), entre otros,  para el área cantábrica. Hoy se entiende que estas apreciaciones visuales subjetivas deben ser corroboradas mediante la aplicación de un conjunto de analíticas que proporcionen objetividad a los resultados. A este respecto, cabría resaltar los trabajos de T. Aubry y X. Mangado para contextos solutrenses de Francia y Portugal (Aubry, 1991, Aubry et al. 1998, 2007).   
En relación a los distintos procesos de talla y al grado de conocimientos técnicos requeridos, han tomado fuerza los estudios dedicados a los remontajes como una vía más de aproximación a la tecnología (Muñoz 2000, Tiffagom 2004). Un claro ejemplo de ello de la potencialidad que tales estudios pueden generar son los diversos trabajos de investigación llevados a cabo en el asentamiento francés de Les Maitreaux es un claro ejemplo (Aubry et al. 1998, 2004).
¿Qué papel han jugado los estudios traceológicos en el marco de las puntas solutrenses?, que es el tema que tocamos en este trabajo, la verdad es que más bien poco. Pensamos que quizás ello pueda deberse a que se asume una función evidente por su forma y, por lo tanto, la información que pueden aportar y las interpretaciones que se pueden generar en este campo no tienen mayor recorrido explicativo. No obstante, las dudas nacen cuando uno aprecia que los estudios traceológicos apenas han sido aplicados a yacimientos de cronología solutrense, independientemente de que hubiera o no puntas (Aubry et al. 1998). Sea como fuere, esto hace pensar que hay un conjunto de circunstancias que han hecho que el solutrense no se haya beneficiado de la bifurcación de intereses entre los arqueólogos que excavaron los yacimientos y los especialistas en traceología.
    El Solutrense es un complejo industrial del SW europeo muy conocido pero no siempre bien estudiado. Dividido en diversas secuencias según cada región, podemos hablar de unas fases que, con distintos nombres, son comunes a este espacio tan amplio.

2. LAS PUNTAS SOLUTRENSES EN LA PENÍNSULA IBÉRICA
En Portugal, y más parcialmente en el SW francés, nos encontramos con una fase antigua denominada Protosolutrense. El Solutrense inferior continúa en la zona francesa y abarca al levante español. En estos momentos iniciales surgen algunas novedades técnicas que buscan elementos foliáceos apuntados desde distintas técnicas. Estos elementos son la punta de Vale Comprido, derivada de una secuencia técnica de lascado específica, y la punta de cara plana, obtenida mediante retoques planos sobre una de las caras. Esta segunda punta alcanzará mayor éxito apareciendo distribuida por toda la zona geográfica solutrense durante las etapas inferior y media, rarificándose ya en el Solutrense superior.
A lo largo del Solutrense medio se consolida el uso del retoque plano, extendiéndose en amplias superficies de ambas caras en lo que se conoce como bifacialidad. Es en este momento, además, cuando la Cornisa Cantábrica se incorpora a este mundo. Vemos surgir  una punta más elaborada y espigada conocida como hoja de laurel que alcanzará a todos los rincones del complejo solutrense.
Hacia finales del Solutrense medio la hoja de laurel se diversifica en distintos subtipos que se desarrollarán en la fase superior y en el Solutreogravetiense mediterráneo. Son múltiples variantes de este tipo relacionadas con la forma de la base –cóncava, convexa, recta, pedunculada, con muesca- y el eje de simetría, entre ellas las puntas de muesca y, con carácter regional, los foliáceos disimétricos de Montaut y Serinyá, así como las puntas de base cóncava cantábricas.
Otros tipos nuevos son las hojas de sauce, máxima estilización de las puntas de laurel que surgen junto a nuevos conceptos de punta como la de pedúnculo y aletas.  Es esta la última fase de expansión de las puntas bifaciales con retoque plano que ofrecen una amplia gama de soluciones técnicas. En la base de esta diversidad se documentan novedades como el retoque a presión junto a la percusión en piedra blanda y la aplicación del tratamiento térmico para mejorar la calidad del soporte ante la talla.
Durante el Solutrense terminal, final y Solutreogravetiense II, el retoque plano y la bifacialidad van perdiendo peso a favor de otros modos técnicos conocidos anteriormente como el retoque abrupto, entrando en lo que se ha venido en llamar proceso de desolutreanización. Es ahora el momento de expansión de otros tipos de puntas, como la de muesca mediterránea, o su sustitución por laminillas en el área francesa y cantábrica.

 2.1 El solutrense inferior
Puntas de Vale Comprido
     Una variante específica de las puntas de cara plana son las denominadas puntas de Vale Comprido. Se desarrollan dentro del proceso de creación de elementos líticos de proyectil que sucede entre finales del Gravetiense e inicios del Solutrense, aunque su producción sistemática parece posterior a 22.000 BP. (Zilhâo et al, 1999: 171).
Elaboradas sobre soportes laminares o lascas laminares, se obtienen de núcleos prismáticos mediante percutor de piedra blanda dentro de una cadena operativa unipolar recurrente. Ofrecen una forma triangular apuntada con talones espesos y ondas marcadas. Para conseguir el adelgazamiento de la base, una vez extraída la pieza, se regulariza el talón en la cara dorsal mediante retoque y, en algunas ocasiones, se acompaña de la eliminación del bulbo. En varias de las puntas se observan también retoques -a veces planos- sobre los bordes, llegando a delineaciones denticuladas en los casos más extremos. La presencia o no de retoques en los bordes laterales ha servido de base para una clasificación en tres subtipos que, en opinión de Zilhâo y Aubry (1995: 134) representarían, más bien, el ciclo de uso, reavivado y abandono, en vez de variabilidad interna.
A diferencia de las puntas de cara plana, en las de Vale Comprido, la regularidad morfológica parece provenir del sistema de lascado y no de la aplicación del retoque plano sobre amplias zonas de la superficie dorsal y, puntualmente, de la ventral. Sin embargo, ambas comparten el recurso del retoque para el adelgazamiento de la zona proximal. Su función como puntas de proyectil ha sido deducida por la presencia de fracturas en lengüeta y burinantes en el ápice distal  (Zilhâo y Aubry, 1995: 134).
Estas puntas han sido definidas en el Protosolutrense portugués, más concretamente en el yacimiento epónimo de Vale Comprido-Encosta, aunque están presentes en un amplio espectro de sitios en torno a la Estremadura portuguesa como: Terra do Manuel, Grotte de Caldeirâo (niv. I y Ja), Vascas, Cova da Moura, Salemas, Furadouro, Almonda, Picareiro, Anecrial, Buraca Escura y Buraca Grande (Zilhâo et al, 1999). Piezas similares han sido localizadas en algunos yacimientos franceses de la Dordoña (Laugerie-Haute Est (capa 31) y l’Abri Casserole (niveles 9 y 10) y L’Ardèche (Solutrense inferior de La Baume d’Oullins) (Zilhâo y Aubry, 1995). Al tratarse de soportes que no siempre presentan retoques convencionales, es posible que una revisión más exhaustiva de conjuntos líticos de cronología contemporánea en otras zonas peninsulares descubra una distribución más amplia.


Puntas de cara plana
Sonneville-Bordes y Perrot (1954: 334) las define como una pieza foliácea simétrica o asimétrica, con un extremo apuntado (punta de cara plana) u obtuso (hoja de cara plana), con retoques planos que cubren total o parcialmente la cara superior, sobre todo la base, la punta y uno de los bordes, aunque a veces se presentan también en la cara inferior, denominada plana, retoques en la base y en la punta. Smith (1966), tras considerar las anteriores definiciones como imprecisas y contradictorias, diferencia cinco subtipos: piezas simétricas (A), en forma de gota (B), similares a la punta de chatelperron (C), anchas y sobre lasca (D), en forma de lámina apuntada (E).
Entre todos los autores que contemplan una lectura tecnológica, destaca Zilhao (1997: 212) que en yacimientos de Portugal, como Vale Almoinha o Casal do Cepo, ha constatado el predominio del subtipo B dentro de una secuencia basada en el acondicionamiento de la base, la eliminación del bulbo y la modificación de la morfología mediante retoque plano en las zonas mesiales de los bordes. Finalmente se aplica el retoque al extremo distal.
Las diferentes características de este tipo inducen a pensar que se trata de piezas donde, sobre lasca y sobre lámina, se han ensayado diversas fórmulas para obtener una pieza adelgazada y homogénea tanto en el grosor de ambos laterales como, con menos fortuna, en su simetría. 
2.2 El solutrense medio
Hoja de laurel
Esta etapa aparece dominada por las hojas de laurel que presentan morfologías muy variadas, entre las cuales, algunas reciben nombres distintos en función de su distribución geográfica. A pesar de su extremo apuntado, son conocidas como hojas de laurel, en vez de puntas. Su superficie aparece cubierta por retoques planos invasores generalmente de tipo bifacial, aunque se conocen ejemplares unifaciales o incluso otros en que el retoque en la cara ventral afecta solo a las zonas de la punta y/o la base, por ejemplo en los niveles del Solutrense medio de las Caldas y la Riera (Corchón y Cardoso 2005: 100).
Realizadas sobre lasca laminar o lámina procedentes de núcleos de distinto tipo, las técnicas de extracción y retoque parecen haber seguido procedimientos diversos. Algunas puntas pequeñas han podido ser obtenidas a partir de lascas o láminas gruesas con percutor duro para las primeras fases de lascado. El retoque sería ejecutado con percusión directa con percutor orgánico blando (Aubry et al. 2007: 110). En la revisión del material de Almoinha, Maíllo Fernández (1999: 196) constata una última fase de retoque a presión  con compresor blando como ya habían avanzado Sonneville-Bordes y Perrot (1954: 334).
Hay evidencias de tratamientos térmicos para mejorar las cualidades de la materia prima antes del retoque durante el Solutrense medio de Caldeirao, Lapa do Anecrial y Vale Almoinha (Zilhâo 1997: 216) y superior de Caldeirao, Laugerie-Haute, Parpalló y, probablemente, Ambrosio (Tiffagom, 1999: 80).
A finales del solutrense medio, y especialmente en el superior, se documenta una fuerte variedad de morfologías de este tipo que ya fue recogida por Smith (1966) en la creación de 13 subtipos. Hemos agrupado estos subtipos de la siguiente manera: puntas simétricas apuntadas en los dos extremos (tipos A normal y B ancha), punta de base convexa (C), puntas de base cóncava (simétrica D o asimétrica E), puntas asimétricas (asimetría ligera M y de tipo Montaut o de muesca oblicua F, asimilable a las puntas de Serinyadell), punta de Badegoule bifacial (G), punta de pedúnculo (H), punta de laurel miniatura (I), punta muy grande u hoja de Volgu (J), punta de base triangular (K), punta alargada y simétrica de bordes paralelos y extremos apuntados o redondeados (L).
De todas ellas vamos a destacar, por su distribución geográfica peninsular localizada, las puntas de Serinyadell desde el Solutrense medio y las puntas de base cóncava en el Solutrense superior.

2.3 El solutrense superior-Solutreogravetiense
Puntas de Serinyadell
Presentan una silueta ovalada con retoque plano bifacial y, en su mayoría, un pedúnculo desviado. Se desarrollan durante el Solutrense medio y se asocian al núcleo de Serinyá, en Cataluña, apareciendo principalmente en los yacimientos de Reclau Viver, l’Arbreda y Davant Pau (Soler i Masferrer 1994: 35).
Se ha señalado también su proximidad morfológica con algunas hojas de laurel de pedúnculo desviado de la Cornisa Cantábrica, en el Solutrense medio y superior de las Caldas –niveles 17 y 8-, Morín y nivel D de Bolinkoba, en Monte Fainha (Portugal) y en el Périgord francés (Laugerie-Haute, Sous Champs y Solutré), (Corchón, 2008:199). Igualmente para Foucher estos foliáceos de Serinyadell, próximos a las puntas de Montaut, configuran un grupo de puntas asimétricas que se expanden desde el País Vasco por el ámbito pirenaico hasta Cataluña, documentándose tanto en yacimientos al aire libre como en cueva o abrigo (Foucher, 2007: 283).

Puntas de base cóncava
Este tipo de punta de laurel se define por la hendedura que presenta en su base configurando su característica silueta. La concavidad, realizada mediante retoque abrupto, facilita el adelgazamiento de la base y, en consecuencia, su enmangamiento. Este recurso técnico ofrece una solución óptima a las piezas manufacturadas sobre lascas laminares de talón espeso, especialmente las fabricadas en cuarcita. Se van configurando mediante el retoque a presión. De la Rasilla y Santamaría (2005: 151) han destacado que el retoque plano cubre toda la superficie de las piezas realizadas en sílex y algunas en cuarcita, si bien, sobre esta última materia es más habitual retocar únicamente la cara superior y levemente la base de la inferior, aunque a veces se añade algún retoque de regularización en otras zonas de esta cara cuando la cuarcita no es de buena calidad. Esta ausencia de retoque sobre la cara ventral de las puntas de cuarcita se debe a que las caras inferiores son más planas al carecer de rotura concoide.
Las puntas de base cóncava son una variante bien conocida de las puntas de laurel que se distribuyen durante el Solutrense superior por la Cornisa Cantábrica, penetrando en Pirineos y SW francés. El yacimiento más oriental es el de la Fuente del Trucho (Huesca). A lo largo de este territorio hay un cambio importante de la materia prima. En Asturias predomina el uso de la cuarcita de grano fino, en Cantabria cuarcita y sílex son empleadas aproximadamente en igual medida y en el País Vasco y Francia se utiliza exclusivamente el sílex. (De la Rasilla y Santamaría 2005: 153-154). 

Puntas de sauce
Estas puntas aparecen en escaso número pero con amplia distribución geográfica por la Península Ibérica y Francia durante el solutrense superior. Más estilizadas que las hojas de laurel, ofrecen una técnica depurada mediante un retoque plano muy regular, generalmente  perpendicular al eje de la pieza. La variabilidad de este tipo, referida a la morfología de la base, tamaño y extensión del retoque, no ha sido plasmada por Smith en sus diferentes subtipos (1966: 54).

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domingo, 5 de julio de 2026

LAS VENUS PALEOLÍTICAS: MATERIALES Y TÉCNICAS DE ELABORACIÓN

CENTRO DE LA UNED DE BARBASTRO. CURSOS DE VERANO 2026

CON LA COLABORACIÓN DEL PARQUE CULTURAL DEL RÍO VERO

"EXPERIMENTAR PARA COMPRENDER".  EL GRAVETIENSE: EURASIA ANTES DEL ÚLTIMO MÁXIMO GLACIAL

Resumen de las sesiones

Ponente: Juan Antonio Marín de Espinosa Sánchez. Silex. Arqueología y Difusión del Patrimonio S.L.

El Gravetiense en Europa se desarrolla entre el 36.000 y 28.000 cal BP en un territorio que comprende desde la Península Ibérica y el sur de Francia hasta la cuenca del Danubio, Ucrania y el suroeste de Rusia. Este amplio territorio, refleja la capacidad de adaptación de los grupos humanos a diversos entornos europeos durante las fases previas al Último Máximo Glacial.

En gran parte de este ámbito geográfico se han documentado unos elementos que actúan como denominador común: las Venus, esculturas femeninas de bulto redondo, de pequeño formato y en algunos casos, con un alto grado de esquematización. La simbología de estas Venus ha sido asociada a la fertilidad. Estas pequeñas esculturas femeninas constituyen uno de los rasgos más característicos del Gravetiense que evidencia la circulación de ideas simbólicas de las primeras sociedades de Homo sapiens.

Las Venus paleolíticas fueron elaboradas en una gran variedad de materias primas, entre las que destacan el marfil de mamut, la piedra, el hueso, el asta de los cérvidos, arcilla cocida y posiblemente la madera.

Imagen 1. Venus de Willendorf. Foto: Wikimedia Commons GNU FDL

De entre ellas, la Venus de Willendorf gracias a su extraordinario estado de conservación y su fuerte carga simbólica, se ha convertido en una de las obras más conocidas del arte prehistórico europeo. Fue descubierta en 1908 en el yacimiento austriaco de Willendorf, a orillas del Danubio, y está datada en torno a 29000 y el 25000 cal BC. Esta pequeña figura de apenas 11 centímetros destaca por la acentuación de los rasgos relacionados con la fertilidad.

La Venus de Willendorf fue tallada en caliza oolítica, una roca sedimentaria formada por pequeños granos esféricos de carbonato cálcico denominados ooides. Este material no se encuentra en el entorno inmediato de Willendorf, lo que sugiere que la materia prima, o incluso la propia pieza, pudo haber sido transportada desde otras regiones. La superficie conserva además restos de un pigmento mineral ampliamente utilizado por las comunidades paleolíticas con fines simbólicos, rituales y decorativos. La relativa dureza de la caliza oolítica facilitó su talla y permitió modelar con herramientas de piedra tallada sus volúmenes.

Imagen 2. Parte superior derecha: cavidades hemisféricas en la pierna derecha de la Venus. Parte inferior: orificio preexistente ampliado para la formación del ombligo. Foto: Lois Lammerhuber.
Presenta una morfología altamente esquematizada, con un fuerte énfasis en los volúmenes corporales asociados a la fertilidad, lo que ha llegado a interpretarse como una acentuación deliberada de la fecundidad y la corporalidad femenina. Los brazos aparecen pegados al torso y de proporciones muy reducidas, apoyados sobre la zona torácica, mientras que las piernas son cortas y poco definidas, sin separación clara entre muslos y extremidades inferiores.
En el conjunto de la Venus de Willendorf,  la pieza presenta una fuerte simplificación de las extremidades y un tratamiento altamente detallado del tronco, lo que puede reforzar su carácter simbólico.
El rostro es especialmente esquemático, ya que la cara está cubierta por una superficie lisa o por un posible tocado compuesto por volúmenes repetitivos, interpretado a menudo como una estructura trenzada o en espiral. La cabeza es relativamente pequeña en comparación con el cuerpo y se encuentra completamente integrada en el conjunto formal de la figura, sin ojos, boca, nariz o cuello marcado.

Imagen 3. Vista de la cabeza de la Venus de Willendorf. Foto: Naturhistorisches Museum Wien.
La ausencia de individualización del rostro es una característica recurrente en muchas Venus paleolíticas, tanto en los ejemplares documentados en Europa oriental, procedentes de yacimientos como Kostenki, Avdeevo o Gagarino, como en los de Europa occidental.

En este último ámbito, dicha característica puede observarse en la Venus de Laussel (Dordoña, Francia), donde los relieves femeninos carecen de rasgos faciales definidos. De manera similar, en Lespugue, en los Pirineos centrales franceses (Alto Garona), la conocida Venus de marfil presenta una cabeza esquemática sin fisonomía reconocible. En el complejo de Grimaldi, en la zona de Ventimiglia (Liguria, norte de Italia), las figuras femeninas mantienen igualmente esta tendencia hacia la esquematización del rostro. En la mayoría de los casos, la cara aparece lisa, simplificada o directamente omitida, sin rasgos que permitan identificar una individualidad.

En conjunto, tanto en Europa occidental como oriental, la iconografía de estas esculturas se centra en la representación del cuerpo femenino, mientras que el rostro aparece sistemáticamente despersonalizado, ya sea mediante su simplificación, omisión o ausencia de rasgos identificables, lo que elimina o reduce cualquier referencia a la identidad individual.


BIBLIOGRAFÍA

Soffer, O., Adovasio, J. M., & Hyland, D. C. (2000). The Venus” figurines: Textiles, basketry, gender, and status in the Upper Paleolithic. Current Anthropology, 41(4), 511–537.

Weber, G. W., Lukeneder, A., Harzhauser, M., Mitteroecker, P., et al. (2022). The microstructure and the origin of the Venus from Willendorf. Scientific Reports, 12, 2926.

miércoles, 24 de junio de 2026

LOS PRIMATES DEL MIOCENO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA Y EL ORIGEN DEL BIPEDISMO

CENTRO DE LA UNED DE BARBASTRO. CURSOS DE VERANO 2026

CON LA COLABORACIÓN DEL PARQUE CULTURAL DEL RÍO VERO

"EXPERIMENTAR PARA COMPRENDER".  EL GRAVETIENSE: EURASIA ANTES DEL ÚLTIMO MÁXIMO GLACIAL

Resumen de las sesiones

Ponente: Marta Pina Miguel. Investigadora postdoctoral Beatriu de Pinós. Institut Català de Paleontología Miquel Crusafont

La cuenca del Vallès-Penedès (Cataluña) constituye uno de los escenarios más privilegiados de la paleoantropología mundial, albergando un registro fósil de primates del Mioceno cuya riqueza y singularidad son fundamentales para comprender la evolución de los hominoideos y otros grupos de primates extintos como los pliopitecoideos. Durante el Mioceno Medio y Superior, esta región funcionó como un refugio ecológico que permitió la coexistencia y diversificación de varios taxones, proporcionando evidencias críticas sobre las transiciones anatómicas clave en la historia del linaje. A través del análisis de restos excepcionales, como el esqueleto parcial de Pierolapithecus catalaunicus, este registro permite explorar la emergencia del plan corporal ortógrado, requisito anatómico previo al bipedismo, y desentrañar cómo la evolución en mosaico dio lugar a repertorios locomotores complejos que no tienen análogos actuales. El estudio de estos hominoideos no solo ilumina la filogenia de los grandes antropomorfos y los humanos, sino que también pone de relieve fenómenos complejos como la convergencia evolutiva y la homoplasia, posicionando a estos fósiles ibéricos como piezas angulares en el rompecabezas de nuestra propia historia evolutiva.

Locomotor types primates.

La paleoprimatología en Cataluña cuenta con una tradición científica que se remonta a principios del siglo XX, destacando por un registro fósil de primates excepcionalmente rico y único en la Península Ibérica. La relevancia de la cuenca del Vallès-Penedès es internacional, ya que en ella se han encontrado varios de los esqueletos parciales de hominoideos conocidos en Europa, incluyendo géneros que fueron totalmente nuevos para la ciencia en el momento de su descubrimiento, como Pierolapithecus y Anoiapithecus.

Gracias a estos hallazgos y su singularidad, uno de los pilares fundamentales de la investigación en esta región es el estudio del origen del plan corporal ortógrado, caracterizado por un tronco erguido, que supone un requisito anatómico previo a la emergencia del bipedismo en los ancestros del linaje humano. Mientras que la evidencia que encontramos en algunos taxones africanos es todavía controvertida, el esqueleto parcial de Pierolapithecus catalaunicus, conocido como 'Pau' y datado en 11.9 millones de años, ofrece la primera evidencia inequívoca de ortogradía en el registro fósil de los hominoideos. Su anatomía revela una combinación única de rasgos modernos en el tronco, como vértebras lumbares con procesos transversales dorsales, costillas de marcada curvatura y una clavícula robusta que indica un tórax ancho y poco profundo, junto con manos que aún retenían adaptaciones primitivas para la palmigradía arbórea sin capacidades para la suspensión.

La diversidad de hominoideos en la cuenca durante el Mioceno Medio se manifiesta también en taxones como Anoiapithecus brevirostris, que presenta una cara extremadamente plana u ortognata, y Dryopithecus fontani, cuyos rasgos faciales guardan similitudes con las de los gorilas actuales. Además, el análisis biomecánico de restos como el fémur atribuido de manera tentativa a Dryopithecus ha permitido ha permitido ampliar el comportamiento locomotor de este taxon, queprobablemente combinaba modos locomotores más relacionados con taxones con un plan corporal ortógrado (como la escalada vertical), con cuadrupedismo por encima de las ramas.

Catarrhines-Almecija et al 2021.

A medida que el registro avanza hacia el Mioceno Superior, encontramos forma más derivadas como Hispanopithecus laietanus, representado por el espécimen 'Jordi'. Este hominoideo muestra adaptaciones mucho más claras para la suspensión bajo las ramas, siendo la primera evidencia de este tipo locomotor en Europa occidental. No obstante, incluso en estas formas más derivadas se observa una evolución en mosaico, pues conservan rasgos primitivos de cuadrupedismo combinados con características más derivadas asociadas a la ortogradía (por ejemplo, un índice intermembral alto con brazos más largos que las piernas o manos largas con falanges curvadas).

El estudio de estos fósiles también pone de relieve el fenómeno de la homoplasia o convergencia evolutiva, ejemplificado recientemente por el caso de la especie Pliobates cataloniae. Inicialmente interpretado como un hominoideo basal por las características de su codo y muñeca similares a las de los simios modernos, nuevos hallazgos dentales permitieron reclasificarlo como un pliopitecoideo derivado, demostrando que los rasgos asociados a la suspensión evolucionaron de forma independiente en distintos grupos de primates.

Pierolapithecus catalaunicus, Moya-Sola et al 2004.

Por último, los descubrimientos de hominoideos de la cuenca del Vallès-Penedès alimentan el debate sobre la posibilidad de que los homínidos se originaran en Eurasia antes de dispersarse hacia África, reforzando la idea de que los fósiles ibéricos son piezas clave para entender el origen de los grandes antropomorfos y los humanos.En conclusión, el registro de la Cuenca del Vallès-Penedès demuestra que la historia evolutiva y locomotora de los hominoideos no es lineal, sino un proceso complejo que ocurrió en mosaico. La ausencia de análogos actuales para muchas de estas combinaciones anatómicas subraya la necesidad de seguir estudiando los primates del Mioceno para desentrañar el origen de los comportamientos posicionales modernos. Estos fósiles no solo documentan el pasado, sino que siguen aportando nuevas pistas esenciales para completar el complejo puzle de la evolución humana, incluyendo características que nos definen como grupo, como el bipedismo.


Algunas referencias:

Alba, D. M. (2012). Fossil apes from the Vallès-Penedès Basin (NE Iberian Peninsula): Phylogenetic, paleobiogeographic and paleobiological implications. Evolutionary Anthropology, 21, 254–269.

   https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/evan.21312 

 

Alba, D. M., Casanovas-Vilar, I., Garcés, M., & Robles, J. M. (2017). Ten years in the dump: An updated review of the Miocene primate-bearing localities from Abocador de Can Mata (NE Iberian Peninsula). Journal of Human Evolution, 102(Supplement C), 12–20.

   https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0047248416301348

 

Moyà-Solà, S., & Köhler, M. (1996). A Dryopithecus skeleton and the origin of great-ape locomotion. Nature, 379, 156–159.

   https://www.nature.com/articles/379156a0

 

Moyà-Solà, S., Köhler, M., Alba, D. M., Casanovas-Vilar, I., & Galindo, J. (2004). Pierolapithecus catalaunicus a New Middle Miocene Great Ape from Spain. Science, 306, 1339–1344.

   https://www.science.org/doi/10.1126/science.1103094

 

Moyà-Solà, S., Alba, D. M., Almécija, S., Casanovas-Vilar, I., Köhler, M., de Esteban-Trivigno, S., Robles, J., Galindo, J., & Fortuny, J. (2009a). A unique Middle Miocene European hominoid and the origins of the great ape and human clade. PNAS, 106(24), 9601–9606.

   https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.0811730106

 

Moyà-Solà, S., Köhler, M., Alba, D. M., Casanovas-Vilar, I., Galindo, J., Robles, J. M., Cabrera, L., Garcés, M., Almécija, S., & Beamud, E. (2009b). First Partial Face and Upper Dentition of the Middle Miocene Hominoid Dryopithecus fontani from Abocador de Can Mata (Vallès-Penedès Basin, Catalonia, NE Spain): Taxonomic and Phylogenetic Implications. American Journal of Physical Anthropology, 139, 126–145.

   https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/ajpa.20891

 

Pina, M., Alba, D. M., Almécija, S., Fortuny, J., & Moyà-Solà, S. (2012). Paleobiological Inferences on the Locomotor Repertoire of Extinct Hominoids Based on Femoral Neck Cortical Thickness: The Fossil Great Ape Hispanopithecus laietanus as a Test-Case Study. American Journal of Physical Anthropology, 149, 142–148.

   https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/ajpa.22109

ABRIGO DEL FORAU DEL COCHO. ESTADILLA

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ARTE RUPESTRE EN ARAGÓN (1998-2018)* CATÁLOGO DE YACIMIENTOS DE HUESCA (110-111), por Manuel Bea Martínez (Coordinador) *Editado por el De...