sábado, 21 de junio de 2025

ARQUERÍA NEOLÍTICA: NUEVAS APORTACIONES DESDE LA CUEVA DE LOS MURCIÉLAGOS (ALBUÑOL, GRANADA)

CENTRO DE LA UNED DE BARBASTRO. CURSOS DE VERANO 2025*. "EXPERIMENTAR PARA COMPRENDER. DE ARMAS, MUJERES Y HOMBRES: CAZA Y CONFLICTO EN LA PREHISTORIA"*

Resumen sesiones

Ponente: Raquel Piqué Huerta. 
Catedrática de Prehistoria. UAB.

*Con la colaboración del Parque Cultural del Río Vero. 

El equipo de arquería prehistórico es extremadamente raro en el registro arqueológico debido a su fabricación con materiales orgánicos, de origen vegetal o animal, que solo se conservan en condiciones ambientales muy específicas, como entornos anóxicos o extremadamente secos. En este contexto, hallazgos como el de Ötzi (3500–3100 a.C., Tisenjoch, Italia), que incluye una posible cuerda de arco elaborada con fibras de tilo trenzadas, constituyen testimonios excepcionales de este tipo de tecnología en la Prehistoria europea.

Entre los yacimientos más destacados que han proporcionado materiales orgánicos vinculados a la arquería se encuentran La Draga (Banyoles, Girona) y la Cueva de los Murciélagos (Albuñol, Granada), ambos datados entre finales del VI e inicios del V milenio cal ANE. La Draga, un asentamiento lacustre del Neolítico antiguo, presenta una notable conservación de objetos de madera y fibras vegetales gracias a la saturación de agua del entorno del yacimiento, lo que ha permitido documentar arcos, proyectiles, y posibles cuerdas de arco. Por su parte, la Cueva de los Murciélagos, situada en un entorno árido, ha conservado un conjunto excepcional de materiales orgánicos en condiciones de sequedad extrema, entre los que destaca una de las colecciones más antiguas y completas de arquería neolítica de la península ibérica.

El objetivo de esta presentación es profundizar en el conocimiento de los procesos tecnológicos y las funcionalidades asociadas al equipo de arquería en el Neolítico. Para ello, se ha realizado un análisis morfotécnico de los diferentes elementos, junto con el estudio de las materias primas utilizadas mediante técnicas arqueobotánicas y arqueoquímicas, lo que ha permitido identificar las especies vegetales empleadas en la fabricación de los componentes orgánicos.

En el caso concreto de La Draga, se ha desarrollado además un programa de arqueología experimental articulado en dos vertientes: por un lado, la reconstrucción de arcos y cuerdas utilizando técnicas y materiales compatibles con las evidencias arqueológicas; por otro, la realización de ensayos mecánicos para evaluar su resistencia, durabilidad y eficacia funcional.

A través de la integración de análisis tecnológicos, estudios de materiales y experimentación arqueológica, esta investigación contribuye a una visión más amplia sobre las estrategias de caza, la organización social y el papel de la arquería en las comunidades agrícolas del Neolítico en el occidente mediterráneo.

 

viernes, 20 de junio de 2025

EL ARTE RUPESTRE PALEOLÍTICO AL AIRE LIBRE SOBRE SOPORTES NO CONVENCIONALES

CENTRO DE LA UNED DE BARBASTRO. CURSOS DE VERANO 2025*. "EXPERIMENTAR PARA COMPRENDER. DE ARMAS, MUJERES Y HOMBRES: CAZA Y CONFLICTO EN LA PREHISTORIA"*

Resumen sesiones
Ponente: Sergio Ripoll López.
Catedrático de Prehistoria. UNED. 

*Con la colaboración del Parque Cultural del Río Vero. 

Desde el siglo XIX, los prehistoriadores del arte paleolítico han centrado fundamentalmente sus investigaciones en entornos cerrados como cuevas y abrigos. Para sorpresa de muchos especialistas, y sólo desde hace tres décadas aproximadamente, ha comenzado a ponerse en valor el arte rupestre paleolítico al aire libre.
Los primeros estudios se centraron en las cuencas de los ríos Duero, Tajo y Guadiana pero, conforme han aumentado los estudios, han ido apareciendo muestras de este arte al aire libre en diversos puntos de nuestra geografía peninsular, muchos de ellos, curiosamente, a gran altitud sobre el nivel del mar.
La mayoría de los conjuntos que hemos identificado hasta ahora se sitúan en zonas aisladas, lejos de grandes núcleos urbanos. 
La existencia de este rico patrimonio permitirá fijar a la población joven en su entrono creando centros de interpretación y visitas guiadas a los diversos enclaves.
Al tratarse de zonas bastante remotas, estos conjuntos de arte rupestre paleolítico al aire libre sobre diferentes soportes pétreos se ven inmersos en entornos naturales de gran riqueza paisajística y faunística.

Evidentemente no tendrá un impacto inmediato en los núcleos rurales, pero una correcta difusión en medios de comunicación y en instituciones locales y provinciales, provocarán un interés por conocer este nuevo patrimonio legado por nuestros ancestros, siendo la primera y más antigua expresión del pensamiento humano que ha llegado hasta nosotros en forma de imágenes y signos. 
Estamos hablando no solamente de un lenguaje o un metalenguaje de imágenes que lo reflejan, si no también, de un importante conjunto de datos que comienzan a ser de una importancia fundamental en nuestra historia y probablemente para nuestra especie.
La puesta en valor de estos nuevos hallazgos, sin duda, contribuirá al desarrollo económico y social de las comarcas donde se localizan estos yacimientos, siendo un polo de atracción para el turismo sostenible y un elemento dinamizador para la denominada "España vaciada”. 
Asimismo, la divulgación entre la población local de su patrimonio histórico, sin duda, contribuirá a que los habitantes de estos territorios se conviertan en los primeros defensores de su conservación y se sitúen en la primera línea de defensa para su protección.

¿Por qué ahora? ¿y por qué nadie lo ha visto hasta ahora?
Hace141 años Marcelino Sanz de Sautuola descubrió la Cueva de Altamira. La comunidad científica de la época denostó ese singular hallazgo y el insigne investigador montañés falleció sin ver reconocida su autenticidad. 
Hasta hace unos 35 años se conocían algunos lugres al aire libre con representaciones denominadas de “Estilo Paleolítico“ que se incorporaban a la síntesis de forma marginal o en forma de notas a pie de página. Pero desde comienzos de los años 90 del siglo pasado han ido apareciendo numerosos conjuntos de arte paleolítico al aire libre fundamentalmente sobre soportes de esquisto. Hoy en día nadie niega su existencia e importancia.

Desde hace un par de años, por casualidad, gracias a una combinación de la luz solar apropiada y la experiencia acumulada en el estudio  de grabados paleolíticos de trazo fino, identificamos una serie de figuras incisas al aire libre, sobre granito. Hasta ese momento los investigadores habíamos buscado en los soportes graníticos, figuras pintadas o grabadas encuadrables en el arte esquemático del Neolítico y de la Edad de los Metales.
La existencia de inmensos conjuntos de arte rupestre paleolítico repartidos por amplias zonas geográficas, venía a desmontar el paradigma al uso sobre el arte rupestre. Siempre se había pensado que las figuras paleolíticas se ubicaban en entornos cerrados (cuevas) donde las prácticas mistéricas realzaban el poder de las imágenes.
Sin embargo hoy creemos que este hito se ha transformado totalmente. Lo habitual era el arte al aire libre y lo raro era el arte en cuevas. Hemos pasado en la oscuridad de las cavernas a los entornos soleados.
Necesitábamos encontrar un patrón de identificación que nos permitiera localizar más evidencias en otras zonas partiendo del núcleo original de la Sierra Oeste de Madrid.
Hoy en día ese patrón nos ha llevado a zonas hasta ahora impensables como puede ser la alta montaña, la meseta o el litoral mediterráneo.

¿Por qué hay tanto?
Para intentar realizar un encuadre cronológico, en nuestros estudios utilizamos una serie de convenciones estilísticas que nos permiten fechas con más o menos precisión los diferentes conjuntos. Hasta ahora podemos afirmar con más o menos precisión que la mayoría se sitúan entre un Solutrense Superior y un Magdaleniense Medio. Es decir unos 6.000 años de duración. Y entre unos 22.000 y 16.000 años antes del presente.
Este gran lapso temporal se puede traducir en 18.000 generaciones de antepasados siguiendo unas rutas preestablecidas y plasmando  una y otra vez aquellos animales que les llamaban la atención o que habían cazado, volviendo a grabar una y otra vez sobre las mismas superficies. 
La erosión natural sobre estos soportes pétreos nos permite identificar el fondo de los surcos grabados, frente a los entornos cerrados donde las incisiones se conservan perfectamente y por tanto son más profundas.

domingo, 15 de junio de 2025

CUCHILLOS Y PUÑALES EN LA PREHISTORIA: MÉTODOS Y TÉCNICAS DE TALLA EXPERIMENTAL - LA EXPERIMENTACIÓN EN PREHISTORIA: LA ELABORACIÓN DEL CUCHILLO DE ÖTZI

CENTRO DE LA UNED DE BARBASTRO. CURSOS DE VERANO 2025*. "EXPERIMENTAR PARA COMPRENDER. DE ARMAS, MUJERES Y HOMBRES: CAZA Y CONFLICTO EN LA PREHISTORIA"*

Resumen sesiones
Ponente: Juan Antonio Marín de Espinosa Sánchez.
Sílex. Arqueología y Difusión del Patrimonio S.L.

*Con la colaboración del Parque Cultural del Río Vero. 

Los útiles en piedra tallada son el principal y más abundante testimonio de la actividad humana durante la prehistoria. Su estudio nos ayuda a comprender el comportamiento de los grupos de cazadores-recolectores.

Durante la prehistoria, los útiles en piedra tallada han sido un elemento fundamental para la subsistencia de estos grupos. El filo de una lasca permite cortar elementos como la carne, la piel o incluso materiales duros como el asta de los cérvidos. Con el tiempo, la aparición de útiles en piedra tallada como cuchillos y puñales enmangados, serán el resultado de una evolución cognitiva y el perfeccionamiento de métodos y técnicas de talla.


Estos útiles en piedra tallada reflejan la interacción del ser humano con el medio natural que 
lo rodea. Varían territorialmente en función de las características geológicas del territorio y los recursos naturales disponibles. La unión de estos factores crea, a nivel arqueológico, el germen de una identidad cultural.

El Paleolítico superior, y en particular el Solutrense, será testigo de la elaboración de hojas de laurel de tamaños y usos variados, que son la muestra de un alto conocimiento técnico desarrollado por expertos talladores de sílex.

Las evidencias arqueológicas de restos de cuchillos o puñales durante el Neolítico y el Calcolítico en Europa, son a su vez, una muestra de una alta especialización artesanal que refleja la interacción entre grupos a nivel socioeconómico, fruto de la demanda por este tipo de producciones.
La elaboración de grandes láminas obtenidas por presión o percusión indirecta favorecerá la estandarización de la producción y una economía de la materia prima. Estos útiles pueden estar retocados. El retoque modifica intencionalmente la morfología inicial del soporte, con el objetivo de adaptarlo a un uso determinado. En este sentido, la elección y aplicación de un determinado tipo de retoque han de ser observadas desde una óptica tecnológica y no tipológica, puesto que son resultado de la aplicación de una operación de talla, condicionada por las características de la lámina o el elemento bifacial y el uso al que esté destinado.


El aporte de la experimentación en prehistoria tiene una aliciente especial porque está vinculado al redescubrimiento de los conocimientos técnicos desaparecidos de la memoria colectiva. La experimentación nos permite establecer una analogía con el material arqueológico y son una herramienta fundamental para el establecimiento de hipótesis empíricas, referenciadas y bien documentadas sobre la elaboración de un objeto. Estos resultados nos ayudan a revelar aspectos socioeconómicos de los grupos humanos en el pasado.

domingo, 22 de diciembre de 2024

LA TALLA LAMINAR EN LA PREHISTORIA RECIENTE

Juan Antonio Marín de Espinosa. Silex. Arqueología y difusión del patrimonio
LA TALLA LAMINAR EN LA PREHISTORIA RECIENTE
   El conocimiento de la producción de útiles líticos tallados en la Prehistoria reciente (IV-III milenio A.C), en concreto la producción laminar, es un elemento indispensable para la caracterización de aspectos económicos de una sociedad (Perlés 2012, Vaquer 2012).
Láminas de Grand Pressigny obtenidas mediante percusión indirecta. Neolítico final. Museo de Grand Pressigny (Indre et Loire, Francia) Foto: Marín de Espinosa.

   Experimentar consiste en probar a través de experiencias la validez de una hipótesis y obtener datos cuantitativos y/o cualitativos para facilitar su mejor contrastación (Pelegrin, 2011:31). La transmisión de estos conocimientos parte de cuestiones generales sobre los modos de vida del ser humano que son evaluadas y contrastadas a partir de los resultados experimentales, dotando a la disciplina de un carácter empírico.
   Los trabajos de investigación tecnológica suponen una apertura a fenómenos sociológicos asociados a nuevas formas de interacción entre grupos, su objetivo es la obtención de unos parámetros técnicos y estigmas que caractericen e individualicen las técnicas de talla.
Nódulo de sílex en posición primaria. Embalse de Valdeinfierno (Lorca, Murcia). Foto: Marín de Espinosa.
   
   El Congreso de Les Eyzies de Tayac (Francia) celebrado en 1964 supuso para los arqueólogos europeos la revelación de una técnica a manos de Donald Crabtree, y será a partir de los años 80 en la escuela francesa, cuando comience una renovación epistemológica en el análisis de desbastados laminares prehistóricos a partir del análisis tecnométrico y el método experimental (Binder y Pelegrin 1983; Gallet 1998; Pelegrin 1988,1997, 2002, 2006, 2012; Briois et al. 2005).
   Por otra parte, el tratamiento de datos tecnométricos y caracterización de estigmas de series experimentales mediante un tratamiento estadístico (Gallet 1998, Pelegrin 2006, Pelegrin y Morgado 2007), han establecido índices y características de una técnica concreta, generando un referente experimental.
Láminas procedentes del enterramiento colectivo de Cabezos Viejos (Archena, Murcia). Foto: Marín de Espinosa.
   A su vez, los análisis petrológicos de materias primas han permitido la identificación de las litologías explotadas generando criterios de diferenciación (Tarriño 2001, Mangado 2006, Sánchez et al. 2014, Fernandes et al. 2015) capaces de identificar la fuente de materia prima explotada.
   Contribuyendo desde dos ópticas a complementar la información de un útil prehistórico como elemento portador de una doble información tanto a nivel espacial como cultural (Mangado 2006:91).
   La presencia o ausencia de estigmas tecnológicos pueden proporcionar información importante para un diagnóstico y el reconocimiento de la técnica de talla empleada. De este modo, el objetivo de la experimentación es establecer unos parámetros técnicos generales que ayuden al prehistoriador al reconocimiento de las técnicas en el material arqueológico (Pelegrin 1991:122, 2006:42).
Núcleos y efectivos laminares procedentes del yacimiento Calcolítico de Puentes (Lorca, Murcia). Foto: Marín de Espinosa
   La aparición de artesanos especializados durante el Neolítico final y el Calcolítico, en la Península Ibérica necesita de unos conocimientos precisos fruto de una madurez técnica como resultado de un extenso aprendizaje, imprescindible para establecer un control de las posibles variables que originan un producto y el empleo de unos útiles determinados (Pelegrin 1999:126).
   Por tanto, la réplica de producciones especializadas en Prehistoria reciente dentro de protocolos experimentales se hace indisociable de la lectura tecnológica del referente arqueológico y la analogía experimental.
   Durante el desarrollo de las sesiones teórica y práctica, se expondrá al alumnado, un modelo de análisis del registro arqueológico a partir del estudio de los materiales asociados a producciones laminares del Calcolítico, que permita establecer datos empíricos que infieran en aspectos tecnoeconómicos de los grupos humanos en la Península Ibérica durante el III milenio a.C.


Bibliografía
Inizan, M.L. (2002). Tailler des roches par pression: émergence d’une technique, étapes de sa diffusion dans le monde. In Matériaux, productions, circulations du Néolithique à l’Age du Bronze, edited by Jean Guilaine, (pp. 33–46). Éditions Errance, Paris.
Inizan, M.L. (2012). Pressure débitage in the Old World: Forerunners, researches, geopolitics-handing on the Baton. In Desrosiers, P. M.(eds.), The Emergence of Pressure Blade Making. From Origin to Modern Experimentation. Springer, New York, (pp. 11-42).
Inizan, M.L. Roche. H., Tixier, J. (1992). Technology of Knapped Stone. Préhistorie de la Pierre Taillée 3. Cercle de Recherches et d’Etudes Préhistoriques, Meudon.
Mangado, X. (2006). El aprovisionamiento en materias primas líticas: hacia una caracterización paleocultural de los comportamientos paleoeconómicos, Trabajos de Prehistoria 63, 79-91.
Pelegrin, J. (1984). Systèmes Expérimentaux d’Immobilisation du Nucléus pour le Débitage par Pression. Préhistoire de la Pierre Taillée: 2 Économie du Débitage Laminaire, Cercle de Recherches et d’Études Préhistoriques, (pp. 105–116), Paris.
Pelegrin, J. (2002): La production des grandes lames de silex du Grand Pressigny, Matériaux, productions, circulations du Néolithique à l´Age du Bronze, Séminaire du Collage de France. Editions Errance, (pp. 131-148), Paris.
Pelegrin, J. (2011): Las experimentaciones aplicadas a la tecnología lítica. En A. Morgado, J. Baena y D. García (Eds.) La investigación experimental aplicada a la arqueología. Universidad de Granada, (pp. 31-36).
Pelegrin, J. (2006). Long blade technology in the OLd World: an experimental approach and some archaeological results, in APEL, J., KNUTSSON, K. (eds.), Skilled production and Social Reproduction - Aspects on Traditional Stone-tool Technology, (pp. 37-68), Upsalla, Upsalla University Press.
Perlès, C. (2012). Quand "diffusion" ne veut pas dire "interaction" Núm.: 5 Actes del Congrés Internacional Xarxes al Neolític, Rubricatum, 5, 539-546.
Tixier, J. (1967). Procédés d’analyse et questions de terminologie concernant l’étude des ensembles industriels du Paléolithique récent et de l’Epipaléolithique dans l’Afrique du Nord-Ouest. In Background to Evolution in Africa. Proceedings of a symposiuim held at Burg-Wartenstein, Austria 1965, J.D. Clark and W.W. Bishop (eds.), (pp. 771–820), Chicago University Press, Chicago.
Tixier, J. & Inizan, M-L. & Roche, H. (1980). Préhistorie de la Pierre Taillée 1: Terminologie et Technologie. Cercle de Recherches et d’Etudes Préhistoriques, Valbonne Cedex.
Vaquer, J. (2012). Réflexions sur échanges de biens matériels lithiques entre le midi de la France et le nord de la Péninsule Ibérique au Néolithique et au Chalcolithique. Congrés Internacional Xarxes al Neolític – Neolithic Networks Rubricatum., Revista del Museu de Gavà, 5, 565-574.

sábado, 14 de diciembre de 2024

EUROPA DURANTE EL SOLUTRENSE

Miguel Ardanuy Abad. Profesor-Tutor del Centro de la UNED de Barbastro. 


El frío y sus consecuencias en Europa durante el Último Máximo Glacial
Hace unos 22.000 años durante el Pleniglacial se alcanzó el máximo frío de la última glaciación. La temperatura media global bajó sobre 7º C con respecto a la actual, pero siempre en función de la latitud. En el norte las temperaturas bajaron mucho mas que en el sur, y en el interior continental disminuyeron mucho más que en las costas.
En Europa que es la parte del globo que nos interesa estudiar en este momento, la temperatura media continental pudo descender más de 15º C. Mientras en los trópicos la bajada de temperatura media fue de unos 5º C, pero fue intenso el cambio hidrológico y el del paisaje. Los períodos fríos fueron secos y con  la reducción de las precipitaciones  las grandes extensiones de selva fueron sustituidas por la sabana. Por ejemplo la extensión del Sahara fue mucho mayor que en la actualidad.
Durante el Pleniglacial, con el incremento del frío aumentaba el hielo en los continentes, se sustraía agua de los océanos y descendía el nivel de los mares. Con la máxima acumulación de hielo continental, el nivel de los mares bajó entre 120 y 140 metros con especto a la actualidad y como consecuencia grandes extensiones continentales hoy anegadas por las aguas quedaron al descubierto.
En el hemisferio norte la glaciación cambió el paisaje, los mantos de hielo y el suelo helado (permafrost) ocupaban permanentemente en invierno y en verano 27 millones de kilómetros cuadrados, el 40 % de las áreas continentales de Norteamérica y de Eurasia. 
Mantos de hielo en el hemisferio norte durante los períodos más fríos del Cuaternario (en blanco). Circulación superficial en el Atlántico (líneas blancas) y frente oceánico polar (línea roja). (Uriarte, 2009)

Los glaciales crearon dos enormes zonas ocupadas por hielos, una en Norteamérica, el manto Laurentino y otra al norte de Eurasia, el manto Finoescandinavo. El área de acumulación de hielo avanzaba en las épocas más frías hasta latitudes muy meridionales. El manto Finoescandinavo cubría Escandinavia y Finlandia. La máxima altura fue de unos 2.000 metros de espesor al norte del mar Báltico.
En dirección sur, los hielos cubrían el Báltico hasta Dinamarca y las llanuras del norte de Alemania y de Polonia, hasta el Berlín actual.
En dirección oeste, a través de la tundra, una llanura que hoy es el Mar del Norte, se pasaba del manto de hielo Finoescandinavo al manto de hielo Británico, que cubría parte de Gran Bretaña y casi toda Irlanda. El Canal de la Mancha se hallaba emergido y probablemente el Rin lo recorriera en su desembocadura. El descenso del nivel del mar hacía que una vasta extensión de la plataforma continental atlántica del noroeste de Francia y suroeste de Inglaterra estuviese emergida.
En dirección este, los límites del manto Finoescandinavo son todavía imprecisos. Los hielos alcanzan el norte de Siberia, pero no esta probado que en el interior continental alejado del Atlántico nevara tanto como para formar un casquete de hielo importante.
Un problema, todavía no dilucidado, es saber de dónde provenía la humedad suficiente para formar el enorme volumen de hielo acumulado con rapidez en los mantos continentales, especialmente en el Laurentino. 
Circulación durante la glaciación. A medida que masas de aire muy frío superficial (en punteado) son expulsadas hacia el sur desde el manto Laurentino y desde la región ártica, se crean flujos de retorno (líneas rojas) por sus bordes orientales que llevan hacia el norte aire cálido y húmedo, el cual suministra abundante nieve a los mantos de hielo. En la costa norteamericana del Pacífico, el relieve de las Rocosas (en marrón) facilita este retorno (fuente Leroux). (Uriarte, 2009)
Hay una teoría que prima la idea de que la humedad procedía de latitudes meridionales, incluso tropicales. Las aguas superficiales de las latitudes tropicales se mantuvieron cálidas o, incluso, en un primer momento aumentaron su temperatura. De esta manera aumentó el gradiente térmico meridiano, lo cual repercutió en un mayor transporte de humedad desde el Trópico hacia el Ártico. Durante la glaciación, al irse formando los grandes casquetes de hielo Laurentino y Finoescandinavo, el proceso de intercambio meridiano de masas de aire muy diferentes se agudizó. 

El Paleolítico Superior
El Paleolítico Superior comienza en el 40.000 BP y termina en el 10.000 BP aproximadamente, se caracteriza por la aparición en Europa del Homo Sapiens, en un territorio que sufre fenómenos climáticos glaciales con oscilaciones frías y calidas.
El pico del Máximo Glacial se establece sobre el 20.000 BP que es cuando el islandis alcanza su máxima extensión, cubriendo grandes superficies de los territorios septentrionales europeos que anteriormente hemos referido.   
Hacia el Sur, en la zona menos fría, los ecosistemas varían entre estepas y tundras combinadas con bosques de coníferas. En las zonas meridionales atemperadas por el Atlántico, se dan especies caducifolias y una vegetación mediterránea puebla la costa desde Gibraltar hasta los Balcanes. 
Bosque de coníferas. Ordesa, pirineo aragonés. 
Entre la fauna europea destacan las especies mas cazadas de herbívoros, el reno y el mamut, que llegan hasta las regiones del norte de la Península Ibérica y de Italia, estas dos son mas sensibles a los cambios climáticos que afectan a su nicho ecológico mas frío,  que el bisonte, caballo, el ciervo o el conejo, que ocupan nichos ecológicos mas atemperados. En espacios montañosos se desenvuelven, osos y felinos. 
Panel XXII de la Cueva de la Fuente del Trucho. Asque-Colungo (Huesca). Grabado de un oso.
Las culturas más representativas del Paleolítico Superior las establecieron Breuil y Peyrony a principios del siglo XX, a partir del estudio de la estratigrafía de las cuevas y abrigos del suroeste francés. Con el transcurso del tiempo y los nuevos datos aportados por las sucesivas investigaciones estas se han modificado o ajustado, aunque las secuencias básicas se mantienen (Muñoz, 2010).
El Paleolítico Superior en Europa se articula en tres grandes fases:
-          El P. S. Inicial: Auriñaciense y el Gravetiense.
-          El Paleolítico Superior Medio: Solutrense.
-          El Paleolítico Superior Final: Magdaleniense. 
Contexto cronocultural y subdivisiones del Paleolítico Superior. 
Muñoz, 2010 (modificado de E. García y S. Ripoll).
El Solutrense, su origen
El Solutrense es un periodo cultural del Paleolítico Superior en Europa occidental que se caracteriza por la brusca aparición de una serie de instrumentos líticos que se clasifican entre los más elaborados de este periodo: las puntas solutrenses.
El Solutrense para muchos investigadores siempre ha sido un misterio, en el aire han estado dos cuestiones, el lugar que ocupaba en el marco cronoestratigráfico y en el cultural, y su origen indígena o extranjero.
Lo que llamamos hoy Solutrense, fue descubierto hace siglo y medio aproximadamente en unos sitios del suroeste y este de Francia, Laugere-Haute y Solutré. Desde entonces y hasta ahora se mantienen para algunos investigadores las dudas sobre su origen, poniéndose en tela de juicio siempre la idea más sencilla, es decir, un desarrollo tecnológico in situ y manteniéndose las tesis de una invasión, bien del este de Europa o del norte de África (Straus, 2012).
Son tres las hipótesis más contrastadas que podemos tener en cuenta para explicar el origen del Solutrense y su expansión. La primera plantea que llega a Francia y España desde el este y centro de Europa a partir del Szeletiense, la segunda propone el origen Ateriense norteafricano y la tercera entiende que es una evolución en los sitios de las culturas precedentes del suroeste francés, de las que derivaría el Solutrense, siendo esta propuesta la que tiene mas aceptación hoy en día (Muñoz, 2010). 

Donde se desarrolla el Solutrense y en que condiciones
El Solutrense se desarrolla en Francia, la Cornisa Cantábrica y Cataluña (el llamado Solutrense Clásico), y en el resto de la Península Ibérica (Solutrense Extracantábrico o Ibérico) entre el 22.000 y el 17.000 BP.
Es un periodo sometido a un frío intenso y seco, el del pleniglacial, que produce grandes espacios abiertos y una fauna dominada por el reno. Climatológicamente abarca desde el final del Würm III y el principio del Dryas I, con breves atemperaciones en los interestadios de Laugerie y Lascaux. 
Cuadro general del cuaternario (Sanchidrian, 2005)
¿Cómo responden los solutrenses a la crisis?
  Straus llega a pensar que el fenómeno del Solutrense reflejó la suma de las respuestas humanas a la crisis, por eso tiene mucha importancia el refugio ecológico y humano del suroeste de Europa durante el último glacial, un espacio geográfico más cálido que permitió mejores condiciones para el desarrollo de la vida de las plantas y de los animales.
Comienzan en latitudes septentrionales donde el clima frío y seco era más intenso, y consistieron primero en la concentración demográfica en el sur de Francia y en la Península Ibérica, en zonas que proporcionaban, caza, abrigo, combustible y agua.
Responden los solutrenses con una carrera armamentística que les permita asegurar la muerte de los animales (Teoría de los artefactos líticos seguros. Bleed, 1986). Para ese fin utilizan nuevas tecnologías, encabezadas por las puntas, unos proyectiles, caros y frágiles, pero muy efectivos sobre todo cuando se utilizaban con otro invento suyo, el propulsor.
Cada grupo humano responde con estilos diferentes a esa necesidad de mejorar los proyectiles para hacerlos más efectivos y propiciar la caza, unos construyen las puntas de muesca, otros las puntas asimétricas, las romboidales, las de base cóncava o las de pedúnculo y aletas.  
Foto del Laboratorio de Estudios Paleolíticos de la UNED.
También comenzaron a utilizar la aguja con ojal y posiblemente las redes y las trampas, como atestiguan los restos hallados en yacimientos solutrenses de Levante, Portugal, el Cantábrico y Andalucía.
Otra respuesta para garantizar la subsistencia del grupo fue el uso de la caza  masiva de renos y caballos, tanto en Francia donde tenemos las evidencias de Dordoña y Solutré, como en la Península Ibérica.  
Dibujo de caza masiva en Solutré. Louis Figuier (1873)
Y quizás el incremento del arte rupestre en los territorios solutrenses fue también otra respuesta a la crisis, si lo relacionamos con los ritos para favorecer la caza, o con los de iniciación para transmitir información a los jóvenes, con una función ideológica o social para reforzar el espíritu de grupo, para responder a la situación tan difícil que los humanos se encontraron durante la crisis pleniglacial. 

La población de Europa en el Solutrense y sus relaciones
Actualmente se entiende que había varios centros de población humana en el suroeste de Europa en el pleniglacial, estas zonas pobladas estarían separadas por amplios espacios despoblados mas o menos en función de las condiciones climáticas y sobre todo de las precipitaciones a lo largo de mas de tres mil años del Solutrense.
Imaginamos que la población humana de Europa disminuyó como consecuencia de la crisis producida por el frío seco del Máximo Glaciar, viéndose obligados a ocupar las áreas donde las condiciones de vida eran más favorables, en ellas, los grupos solutrenses podrían haber sido numerosos obligados a concentrarse por la presión climática.  Estas áreas favorables son por ejemplo, el valle del Dordoña, la actual Bahía de Santander, el este de Asturias, Serinya en Gerona, Valencia, Málaga y la Estremadura portuguesa. 
El Solutrense en Europa. (Straus, 2012)
Las puntas en estas regiones, aunque con estilos diferentes tienen numerosas similitudes tecnológicas y artísticas,  que hacían de las variedades solutrenses regionales una unidad creada seguramente por las redes sociales, manifestadas por la difusión interregional de objetos y concepciones mentales para la fabricación de los mismos, sobre todo de puntas (Straus, 2012).
Las redes se manifiestan claramente en el Magdaleniense medio o superior, pero en el Solutrense tenemos ya indicios de la presencia de puntas de base cóncava posiblemente de origen asturiano y del oeste de Cantabria, en el este de Cantabria, País Vasco español y francés, y Pirineo francés, o la distribución de las puntas de pedúnculo y aletas desde el Parpalló en Valencia hasta la Estremadura portuguesa pasando por Andalucía oriental y occidental, y llegando hasta el Algarve según los últimos descubrimientos.
Recordemos que estamos viviendo tiempos de crisis en los que los contactos humanos son esenciales para el intercambio de información sobre la caza y las condiciones de vida de las diferentes áreas,  para la búsqueda de pareja mas allá de los grupos familiares y para reforzar la solidaridad entre grupos que permita el sustento en inviernos malos, cuando la caza se agota o mueren los mejores cazadores de la banda.
Para Straus: la seguridad social del Paleolítico consistía en las relaciones mantenidas entre bandas e incluso entre zonas ecológicas, y estas se manifiestan arqueológicamente en la forma de objetos donados de mano en mano o en ideas para copiar objetos lejos de sus lugares de invención pasadas de cerebro en cerebro, incluso por viajes (“aventuras” espirituales y sociales como las de los aborígenes australianos de presente etnográfico) a través de “las marcas” del mundo Pleniglacial.
La tecnología solutrense de las puntas líticas a retoque invasor, de muesca o de pedúnculo se extendió entre los grupos humanos que ocupaban las zonas habitables de Francia y la Península Ibérica de manera generalizada pero adquiriendo en cada una de ellas el estilo de puntas que hoy  reconoces en el registro arqueológico. 
Ejemplo de registro arqueológico. Photos 2, 3, 4: fragments de feuilles de laurier dans le carré Q4 
Le site des Maîtreaux. Après les fouilles de 2003 ci-dessus et ci-contre : fragments de feuilles de laurier sur les lieux de leur découverte. 2000.
Como hemos mencionado con anterioridad, y como ejemplo, hay puntas de muesca de tipo Cantábrico y puntas de pedúnculo y aletas levantinas en Portugal. Los contactos sociales existieron entre Portugal y la zona cantábrica y levantina, también entre el País Vasco español y Aquitania, y entre Cataluña y el Rousillon.
Posiblemente los territorios solutrenses se extendieron y se contrajeron en función de los cambios climáticos del Último Máximo Glacial. Lo manifiestan los yacimientos solutrenses al sur de la cuenca parisina de Francia y en el interior de la Península Ibérica en la región de Madrid-Guadalajara. La extensión de los territorios habitados por los solutrenses no se refuerza hasta las tibias mejoras a lo largo del Dryas I

El rápido final del solutrense
En Francia las puntas solutrenses desparecieron pronto, sobre unos 18000 años BP, según los datos aportados por J. Clottes, tal vez a raíz de una pequeña mejora del clima en el Estadio Groenlandia 2.
Fue el Badegouliense  el que tomo su lugar, aunque esta demostrado que a pesar de la desaparición de las grandes puntas foliáceas y de muesca hubo una continuidad tecnológica básica (Straus, 2012). El Badegouliense fue contemporáneo del Solutrense final en Iberia. Las ultimas puntas solutrenses del Cantábrico datan de unos 17.000 años BP y las de la España Mediterránea de unos 16.500 BP. 
A lo largo del Paleolítico Superior siempre hubo una alternancia entre conjuntos arcaicos y otros mas avanzados, y este fenómeno existía en paralelo con los cambios en la clase de los proyectiles.
Para Straus las preguntas que quedan en el aire son: ¿Por qué las puntas solutrenses fueron sustituidas progresivamente por azagayas de asta con o sin elementos laminares cortantes? ¿Por qué comenzó esta sustitución en el suroeste de Francia, luego en el cantábrico y para terminar en el mediterráneo?  
Harán falta más estudios sobre la subsistencia durante el último Máximo Glacial en Francia, Portugal y España para ampliar los existentes y poder contestar estos interrogantes.

Para Straus “el Solutrense es un periodo de contracción hacia el sur del mundo habitado y de innovación y supervivencia humanas en la Europa Occidental de la crisis climática del Pleniglacial; pero no significa una oleada de invasores venidos del este o del sur. Son europeos del oeste que tenían que enfrentarse con los difíciles retos de su tiempo; como es el caso hoy”

Bibliografía
Espacio Tiempo y Forma. Serie I, Prehistoria y Arqueología. Nº 5 (2012). De punta a punta. El Solutrense en los albores del siglo XXI. Consultado el 19 de mayo de 2014 en http://e-spacio.uned.es/revistasuned/index.php/ETFI

Le Maîtreaux. Un atelier de taille solutréen (2001). Consultado el 21 de junio de 2014 en http://lesmaitreaux.free.fr/occupation.htm

Ripoll, S. (Coord) (2010): Prehistoria I. Las primeras etapas de la humanidad. Editorial Universitaria Ramón Areces. Madrid. 

Sanchidrián, J. L. (2005): Manual de Arte Prehistórico. Ariel Prehistoria. Madrid. 

Straus, L. G. (2012): El Solutrense: 40 años de reflexiones por un arqueólogo Norteamericano. Consultado el 19 de mayo de 2014 en http://e-spacio.uned.es/revistasuned/index.php/ETFI/article/view/4768/10357 PDF

Uriarte, A. (2003). Mantos de hielo durante el último máximo glacial. Consultado el 1 de abril de 2014 en http://www.tiempo.com/ram/722/mantos-de-hielo-durante-el-ultimo-maximo-glacial/




lunes, 9 de diciembre de 2024

LA CAZA EN LA PREHISTORIA. LOS INICIOS DE LA ARQUERÍA

8. CENTRO DE LA UNED DE BARBASTRO. CURSOS DE VERANO 2015. DEL 29 DE JUNIO AL 3 DE JULIO: LA PREHISTORIA ARAGONESA. HOMENAJE A VICENTE BALDELLOU
Resumen sesión 8, jueves, 2 de julio de 2015. 
LA CAZA EN LA PREHISTORIA. LOS INICIOS DE LA ARQUERÍA.
Ponente: Francisco J. Muñoz Ibáñez. Profesor de Prehistoria UNED.
Durante las primeras fases del Paleolítico superior europeo, Auriñaciense y Gravetiense, la morfología de las puntas líticas cinegéticas está condicionada por el empleo del retoque abrupto y/o semiabrupto, en uno o ambos bordes, en hojas y hojitas estrechas y delgadas: hojita Dufour, punta de la Font-Ives o punta de la Gravette, por ejemplo. Estos tipos se insertarían en astiles de forma individual o por pares simétricos, aprovechando la superficie rugosa creada por el retoque abrupto para una mejor adherencia de los materiales adhesivos que las fijarían al astil. En el Gravetiense, la punta de la Font-Robert es el primer intento de crear un elemento de enmangue netamente destacado de la punta de proyectil, con un pedúnculo bastante largo en el eje central de la pieza, despejado mediante retoques directos y abruptos. Este pedúnculo permite la inserción de la punta en el extremo distal del astil, por lo que estaríamos ante otro modelo de punta de proyectil.
Figura A.- Puntas de aletas y pedúnculo y propuesta de enmangue en astil de flecha. Figura B.- Puntas de muesca de retoque abrupto y propuesta de enmangue en astiles de flecha.
En el Solutrense el instrumental cinegético cambia radicalmente y durante unos 5.000 años el empleo sistemático del retoque plano, invasor y, en la mayor parte de los casos, bifacial va a caracterizar las diferentes puntas de proyectil. Ninguna otra industria del Paleolítico superior de Europa occidental presenta tantos artefactos característicos en tan elevado número. Estas puntas también se insertarían en el extremo distal de los astiles, mediante un cajeado previo. Como ya hemos indicado, en el Solutrense superior aparecen diferentes modificaciones en la morfología de la base de las puntas para facilitar su sujeción.
Al final de este periodo y durante el Magdaleniense hay un abandono de las técnicas y tipos característicos del Solutrense, una vuelta a las tradiciones auriñacienses y gravetienses, relacionadas con las puntas de proyectil de retoque abrupto, y una progresiva reducción del tamaño del utillaje, que desembocará en los microlitos del Epipaleolítico. Los conjuntos industriales están marcados por la presencia de hojitas de dorso y puntas de retoque abrupto: punta Teyjat, punta de Laugerie-Basse o flechita, punta aziliense, punta de muesca de retoque abrupto, etc.
Por lo tanto, el instrumental lítico cinegético del Paleolítico Superior, salvo la punta de la Font-Robert y la mayor parte de las puntas solutrenses, se sustenta en proyectiles creados mediante retoques abruptos. Este hecho nos plantea algunos interrogantes:
-  ¿Por qué durante la mayor parte del Solutrense se abandona la tradición de proyectiles de retoque abrupto?
- ¿Por qué la PAP desaparece con el Solutrense superior evolucionado y reaparece en el Neolítico perdurando hasta la actualidad aunque realizada en otros materiales, lo que demostraría su idoneidad como punta para actividades cinegéticas o bélicas?
Algunos autores proponen que las puntas de retoque plano serían parte de una estrategia adaptativa a las nuevas condiciones paleoambientales que se crean en Europa occidental con el Último Máximo Glacial (LGM) y que tendrían como objetivo asegurar o aumentar las posibilidades de cobrar las piezas de caza. Sin embargo, las puntas foliáceas bifaciales con retoque plano son conocidas desde mucho antes, en el MSA africano, y aparecen en otros momentos del Paleolítico Superior en diferentes territorios como Siberia, India, Corea, Oceanía o Norteamérica.
La aparición de nuevos tipos y soluciones de engaste podría estar relacionada con nuevos sistemas de propulsión de proyectiles. La aparición de las puntas de retoque plano del Solutrense inferior y medio y la ruptura con la tradición técnica gravetiense podría ser explicada por la generalización del uso del propulsor. Sin duda, este tipo de piezas serían idóneas para ser lanzadas en astiles largos mediante esta técnica. La aparición de puntas solutrenses con diferentes modificaciones para facilitar su enmangue en el Solutrense superior estaría relacionada con la aparición del arco como nuevo sistema de propulsión de estos proyectiles.


ABRIGO DEL FORAU DEL COCHO. ESTADILLA

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ARTE RUPESTRE EN ARAGÓN (1998-2018)* CATÁLOGO DE YACIMIENTOS DE HUESCA (110-111), por Manuel Bea Martínez (Coordinador) *Editado por el De...