CENTRO DE LA UNED DE BARBASTRO. CURSOS DE VERANO 2026
CON LA COLABORACIÓN DEL PARQUE CULTURAL DEL RÍO VERO
"EXPERIMENTAR PARA COMPRENDER". EL GRAVETIENSE: EURASIA ANTES DEL ÚLTIMO MÁXIMO GLACIAL
Resumen de las sesiones
La
cuenca del Vallès-Penedès (Cataluña) constituye uno de los escenarios más privilegiados de la paleoantropología
mundial, albergando un registro fósil de primates del Mioceno cuya riqueza y
singularidad son fundamentales para comprender la evolución de los hominoideos
y otros grupos de primates extintos como los pliopitecoideos. Durante el
Mioceno Medio y Superior, esta región funcionó como un refugio ecológico que
permitió la coexistencia y diversificación de varios taxones, proporcionando
evidencias críticas sobre las transiciones anatómicas clave en la historia del
linaje. A través del análisis
de restos excepcionales, como el esqueleto
parcial de Pierolapithecus catalaunicus, este registro
permite explorar la emergencia del plan corporal
ortógrado, requisito anatómico previo al bipedismo, y desentrañar cómo la
evolución en mosaico dio lugar a repertorios locomotores complejos que no
tienen análogos actuales. El estudio de estos hominoideos no solo ilumina la
filogenia de los grandes antropomorfos y los humanos, sino que también
pone de relieve fenómenos complejos como la convergencia evolutiva y la homoplasia, posicionando a estos fósiles
ibéricos como piezas
angulares en el rompecabezas de nuestra propia historia evolutiva.
La
paleoprimatología en Cataluña cuenta con una tradición científica que se
remonta a principios del siglo XX, destacando por un registro fósil de primates excepcionalmente rico y único en
la Península Ibérica. La relevancia de la cuenca del Vallès-Penedès es
internacional, ya que en ella se han encontrado varios de los esqueletos
parciales de hominoideos conocidos en Europa, incluyendo géneros que fueron
totalmente nuevos para la ciencia en el momento de su descubrimiento, como Pierolapithecus y Anoiapithecus.
Gracias a estos hallazgos y su singularidad, uno de los pilares fundamentales de la investigación en esta región es el estudio
del origen del plan corporal ortógrado, caracterizado por un tronco erguido,
que supone un requisito anatómico previo a la emergencia del bipedismo en los
ancestros del linaje humano. Mientras que la evidencia que encontramos en
algunos taxones africanos es todavía controvertida, el esqueleto parcial de Pierolapithecus catalaunicus, conocido
como 'Pau' y datado en 11.9 millones de años, ofrece la primera evidencia
inequívoca de ortogradía en el registro fósil
de los hominoideos. Su anatomía
revela una combinación única de rasgos
modernos en el tronco,
como vértebras lumbares con procesos transversales dorsales, costillas de
marcada curvatura y una clavícula robusta que indica un tórax ancho y poco
profundo, junto con manos que aún retenían adaptaciones primitivas para la
palmigradía arbórea sin capacidades para la suspensión.
La diversidad de hominoideos en la cuenca durante el Mioceno Medio se manifiesta también en taxones como Anoiapithecus brevirostris, que presenta una cara extremadamente plana u ortognata, y Dryopithecus fontani, cuyos rasgos faciales guardan similitudes con las de los gorilas actuales. Además, el análisis biomecánico de restos como el fémur atribuido de manera tentativa a Dryopithecus ha permitido ha permitido ampliar el comportamiento locomotor de este taxon, queprobablemente combinaba modos locomotores más relacionados con taxones con un plan corporal ortógrado (como la escalada vertical), con cuadrupedismo por encima de las ramas.
A medida
que el registro avanza hacia el Mioceno
Superior, encontramos forma más derivadas como Hispanopithecus laietanus, representado por el espécimen 'Jordi'.
Este hominoideo muestra adaptaciones mucho más claras para la suspensión bajo las ramas,
siendo la primera
evidencia de este tipo
locomotor en Europa
occidental. No obstante, incluso en estas formas más derivadas se observa
una evolución en mosaico, pues conservan rasgos primitivos de cuadrupedismo
combinados con características más derivadas asociadas a la ortogradía (por ejemplo,
un índice intermembral alto con brazos más largos que las piernas o
manos largas con falanges curvadas).
El
estudio de estos fósiles también pone de relieve el fenómeno de la homoplasia o
convergencia evolutiva, ejemplificado recientemente por el caso de la especie Pliobates cataloniae. Inicialmente
interpretado como un hominoideo basal por las características de su codo y
muñeca similares a las de los simios modernos, nuevos hallazgos dentales
permitieron reclasificarlo como un pliopitecoideo derivado, demostrando que los
rasgos asociados a la suspensión evolucionaron de forma independiente en
distintos grupos de primates.

Pierolapithecus catalaunicus, Moya-Sola et al 2004.
Por último, los descubrimientos de hominoideos de la cuenca del Vallès-Penedès alimentan el debate sobre la posibilidad de que los homínidos se originaran en Eurasia antes de dispersarse hacia África, reforzando la idea de que los fósiles ibéricos son piezas clave para entender el origen de los grandes antropomorfos y los humanos.En conclusión, el registro de la Cuenca del Vallès-Penedès demuestra que la historia evolutiva y locomotora de los hominoideos no es lineal, sino un proceso complejo que ocurrió en mosaico. La ausencia de análogos actuales para muchas de estas combinaciones anatómicas subraya la necesidad de seguir estudiando los primates del Mioceno para desentrañar el origen de los comportamientos posicionales modernos. Estos fósiles no solo documentan el pasado, sino que siguen aportando nuevas pistas esenciales para completar el complejo puzle de la evolución humana, incluyendo características que nos definen como grupo, como el bipedismo.


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