CENTRO DE LA UNED DE BARBASTRO. CURSOS DE VERANO 2026
CON LA COLABORACIÓN DEL PARQUE CULTURAL DEL RÍO VERO
"EXPERIMENTAR PARA COMPRENDER". EL GRAVETIENSE: EURASIA ANTES DEL ÚLTIMO MÁXIMO GLACIAL
Resumen de las sesiones
EL GRAVETIENSE EN LA REGIÓN CANTÁBRICA
El
Gravetiense es un tecnocomplejo de del Paleolítico superior muy extendido en el
espacio y en el tiempo. Se considera la única cultura paneuropea del
Paleolítico superior (del Atlántico a los Urales) y tras los últimos avances
del radiocarbono, su rango cronológico abarca casi 10.000 años. Desde el punto
de vista material, a lo largo del Gravetiense se consolidan en toda Europa los
comportamientos tecnológicos, simbólicos y económicos que caracterizan a los
grupos cazadores-recolectores de nuestra especie.
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| Mapa actualizado de yacimientos en la región cantábrica. |
En Europa
occidental en general y particularmente en la región cantábrica, el desarrollo
historiográfico del concepto de Gravetiense ha resultado muy intrincado y
apegado a los rígidos esquemas establecidos por la Arqueología francesa de
principios del siglo XX. Por ello, a pesar de que las investigaciones sobre el
Paleolítico superior cantábrico son las más destacadas de toda la Península
ibérica, a lo largo del siglo XX el estado del conocimiento en áreas como
Cataluña o la región valenciana resulta bastante más dinámico. Ejemplo de ello
es la pervivencia de la nomenclatura Perigordiense (superior en este caso)
hasta casi final de siglo XX, en lugar de la ya universalmente extendida de
Gravetiense.
Esta
situación evoluciona positivamente a partir de la última década del siglo.
Desechada la denominación Perigordiense, comienza a aflorar un registro
anteriormente poco conocido, más allá de las antiguas excavaciones de Cueva
Morín, El Pendo, El Castillo o Bolinkoba. Al hilo de una
interdisciplinarización generalizada de la Arqueología paleolítica, surgen
nuevas problemáticas que van actualizando la narrativa y completando el
discurso del Gravetiense cantábrico, hasta desembocar en el Congreso “Pensando
el Gravetiense” que tuvo lugar en octubre de 2011 en el Museos y Centro de
Investigación de Altamira (Cantabria) y que está publicado en su integridad.
| Materiales del Gravetiense de Irikaitz: una punta de la Font-Robert. |
Las
diferentes unidades geográficas que integran la región cantábrica, desde el
este de Lugo, hasta el norte de Navarra, presentan algunas peculiaridades en el
desarrollo de las investigaciones sobre el Gravetiense. Esto dificulta una
visión homogénea de este desarrollo historiográfico. Sin embargo, sí existen
algunos aspectos que se abordan de modo casio simultáneo. Así, por ejemplo, los
avances en el estudio de las materias primas líticas permiten una nueva mirada
sobre la territorialidad del espacio cantábrico y de las eventuales rutas de
movilidad de aquellas poblaciones. En este replanteamiento del territorio
gravetiense prima ahora la comunicación potencial entre el marco cantábrico y
regiones antes consideradas estancas, como el Valle del Ebro, el norte de
Portugal o la submeseta norte. La consecuente ampliación del espacio
gravetiense revela que casuísticas antes desatendidas (yacimientos en abrigo o
al aire libre, ocupaciones en altura, etc.) deben plantearse de nuevo. Esto es,
además de desbordarse el estricto marco cantábrico, también se vuelve la mirada
hacia nuevas modalidades de yacimiento (campamentos, talleres de industria
lítica, cazaderos, etc.), que también debían de estar presentes (y lo están) a
lo largo de toda la región cantábrica.
| Materiales del Gravetiense de Irikaitz: compresor-colgante. |
La
presencia en paralelo con el ya conocido hábitat en cueva de otros campamentos
al aire libre obliga a su vez a replantear el modelo paleoambiental del
Pleistoceno superior par la región, dando entrada a posibles periodos de
bonanza, con fauna y flora (recursos bióticos en definitiva) diferentes a los
habitualmente registrados en las cavidades. Esta diversificación de recursos
disponibles también genera un cambio de perspectiva en las reconstrucciones
económicas del modo de vida de estas poblaciones, que afecta a los más variados
aspectos.
Otro
cambio muy significativo de visión se refiere a la implantación de nuevos
procedimientos analíticos para la datación de las secuencias gravetienses. A
partir de los años 90 del siglo XX se generalizó el uso del acelerador de
partículas (AMS) para poder obtener datas más precisas con muestras mucho más
reducidas (y selectas). Paralelamente, las rutinas de calibración permitieron
corregir las fechas estimadas bajo la presunción de que el nivel de C14
atmosférico era siempre el mismo al registro de su evolución durante los útimos
40.000 años. Finalmente, a partir de 2010 se generalizan los pretratamientos de
las muestras de hueso, asta, carbón o concha para depurar la contaminación de
los restos y alcanzar así una precisión casi calendárica de los resultados.
Todo ello ha contribuido a ampliar el rango cronológico del Gravetiense
cantábrico desde los apenas 5000 años estimados en los años 70 del siglo pasado
a los actuales 9000 (casi 10000 en el extremo oriental).

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