miércoles, 24 de junio de 2026

EL GRAVETIENSE EN LA REGIÓN CANTÁBRICA

CENTRO DE LA UNED DE BARBASTRO. CURSOS DE VERANO 2026

CON LA COLABORACIÓN DEL PARQUE CULTURAL DEL RÍO VERO

"EXPERIMENTAR PARA COMPRENDER".  EL GRAVETIENSE: EURASIA ANTES DEL ÚLTIMO MÁXIMO GLACIAL

Resumen de las sesiones

Ponente: Álvaro Arrizabalaga Valbuena. Catedrático de Prehistoria. Universidad del País Vasco.

EL GRAVETIENSE EN LA REGIÓN CANTÁBRICA

El Gravetiense es un tecnocomplejo de del Paleolítico superior muy extendido en el espacio y en el tiempo. Se considera la única cultura paneuropea del Paleolítico superior (del Atlántico a los Urales) y tras los últimos avances del radiocarbono, su rango cronológico abarca casi 10.000 años. Desde el punto de vista material, a lo largo del Gravetiense se consolidan en toda Europa los comportamientos tecnológicos, simbólicos y económicos que caracterizan a los grupos cazadores-recolectores de nuestra especie.

Mapa actualizado de yacimientos en la región cantábrica.

En Europa occidental en general y particularmente en la región cantábrica, el desarrollo historiográfico del concepto de Gravetiense ha resultado muy intrincado y apegado a los rígidos esquemas establecidos por la Arqueología francesa de principios del siglo XX. Por ello, a pesar de que las investigaciones sobre el Paleolítico superior cantábrico son las más destacadas de toda la Península ibérica, a lo largo del siglo XX el estado del conocimiento en áreas como Cataluña o la región valenciana resulta bastante más dinámico. Ejemplo de ello es la pervivencia de la nomenclatura Perigordiense (superior en este caso) hasta casi final de siglo XX, en lugar de la ya universalmente extendida de Gravetiense.

Esta situación evoluciona positivamente a partir de la última década del siglo. Desechada la denominación Perigordiense, comienza a aflorar un registro anteriormente poco conocido, más allá de las antiguas excavaciones de Cueva Morín, El Pendo, El Castillo o Bolinkoba. Al hilo de una interdisciplinarización generalizada de la Arqueología paleolítica, surgen nuevas problemáticas que van actualizando la narrativa y completando el discurso del Gravetiense cantábrico, hasta desembocar en el Congreso “Pensando el Gravetiense” que tuvo lugar en octubre de 2011 en el Museos y Centro de Investigación de Altamira (Cantabria) y que está publicado en su integridad.

Materiales del Gravetiense de Irikaitz: una punta de la Font-Robert.

Las diferentes unidades geográficas que integran la región cantábrica, desde el este de Lugo, hasta el norte de Navarra, presentan algunas peculiaridades en el desarrollo de las investigaciones sobre el Gravetiense. Esto dificulta una visión homogénea de este desarrollo historiográfico. Sin embargo, sí existen algunos aspectos que se abordan de modo casio simultáneo. Así, por ejemplo, los avances en el estudio de las materias primas líticas permiten una nueva mirada sobre la territorialidad del espacio cantábrico y de las eventuales rutas de movilidad de aquellas poblaciones. En este replanteamiento del territorio gravetiense prima ahora la comunicación potencial entre el marco cantábrico y regiones antes consideradas estancas, como el Valle del Ebro, el norte de Portugal o la submeseta norte. La consecuente ampliación del espacio gravetiense revela que casuísticas antes desatendidas (yacimientos en abrigo o al aire libre, ocupaciones en altura, etc.) deben plantearse de nuevo. Esto es, además de desbordarse el estricto marco cantábrico, también se vuelve la mirada hacia nuevas modalidades de yacimiento (campamentos, talleres de industria lítica, cazaderos, etc.), que también debían de estar presentes (y lo están) a lo largo de toda la región cantábrica.

Materiales del Gravetiense de Irikaitz: compresor-colgante. 

La presencia en paralelo con el ya conocido hábitat en cueva de otros campamentos al aire libre obliga a su vez a replantear el modelo paleoambiental del Pleistoceno superior par la región, dando entrada a posibles periodos de bonanza, con fauna y flora (recursos bióticos en definitiva) diferentes a los habitualmente registrados en las cavidades. Esta diversificación de recursos disponibles también genera un cambio de perspectiva en las reconstrucciones económicas del modo de vida de estas poblaciones, que afecta a los más variados aspectos.

Otro cambio muy significativo de visión se refiere a la implantación de nuevos procedimientos analíticos para la datación de las secuencias gravetienses. A partir de los años 90 del siglo XX se generalizó el uso del acelerador de partículas (AMS) para poder obtener datas más precisas con muestras mucho más reducidas (y selectas). Paralelamente, las rutinas de calibración permitieron corregir las fechas estimadas bajo la presunción de que el nivel de C14 atmosférico era siempre el mismo al registro de su evolución durante los útimos 40.000 años. Finalmente, a partir de 2010 se generalizan los pretratamientos de las muestras de hueso, asta, carbón o concha para depurar la contaminación de los restos y alcanzar así una precisión casi calendárica de los resultados. Todo ello ha contribuido a ampliar el rango cronológico del Gravetiense cantábrico desde los apenas 5000 años estimados en los años 70 del siglo pasado a los actuales 9000 (casi 10000 en el extremo oriental).

 

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